25 de enero 2006 - 00:00

Insisten en romper silencio de Carrió

Mientras avanza el juicio político contra Aníbal Ibarra por supuesto mal desempeño en el caso Cromañón, el suspendido jefe de Gobierno, en el despliegue de una moderada estrategia mediática, insistió con reclamos a los caciques opositores, Elisa Carrió y Mauricio Macri, para que se pronuncien con respecto a su situación. Por su parte, desde el gobierno nacional, el ministro Aníbal Fernández dio algunas explicaciones sobre cómo actuaron durante la tragedia pero se negó a dar su opinión sobre la teoría ibarrista del «golpe institucional» que supone se estaría dando para destituirlo del cargo por la vía legislativa.

En cambio quien sí salió duramente a responder fue el abogado José Iglesias, padre de uno de los jóvenes fallecidos en el local Cromañón. El abogado replicó las declaraciones de la senadora Vilma Ibarra, convertida en defensora de su hermano en los últimos días.

• Desencajada

Iglesias afirmó que Vilma Ibarra «está muy desencajada», al referirse a las acusaciones de la senadora, quien le endilgó estar buscando rédito económico con la destitución del mandatario porteño.

«Yo perdí un hijo, y eso es algo que evidentemente los Ibarra no entienden. Tengo un hijo que me falta en mi casa, me importa un bledo la indemnización; sí quiero tenerlos a todos presos, entre ellos al hermano de ella»,
respondió Iglesias.

«Esta mujer está muy desencajada porque esta causa ya le ha llevado a su mejor amiga
(la ex secretaria de Control Comunal) Fabiana Fiszbin, y a su concuñado (el ex secretario de Seguridad, Juan Carlos) López, y ha puesto en riesgo la caja política que está en cabeza de ella, cosa que no digo yo, sino el periodista (Jorge) Lanata», aseveró el letrado, representante de varias familias de las víctimas de Cromañón.

Aníbal Ibarra,
en cambio, se refirió a que Carrió y Macri no hablan sobre el juicio político porque «no quieren que el hecho los salpique».

«No puede ser que ante la mayor crisis institucional de la Ciudad no digan absolutamente nada. No quieren que los salpique. Hay que hacerse cargo en las buenas y en las malas»,
se quejó el suspendido jefe de Gobierno porteño. Luego, indicó que «desde el principio el gobierno nacional no se involucró en este tema» porque consideró que «es un tema de la Ciudad de Buenos Aires y que tiene que resolverse en ese marco» y que recibió apoyo de « organismos de derechos humanos y organizaciones sociales».

Desde el gobierno, se hizo vocero Aníbal Fernández. El ministro reclamó que el juicio político se desarrolle sin «presiones por parte de nadie» y que al proceso «el Estado nacional no tiene otra cosa que hacer que mirarlo».

«No debe haber presiones por parte de nadie, ni de los padres ni de nadie. Tienen que ajustarse a derecho y respetar las consultas que se hacen sobre el jefe»
de Gobierno porteño, señaló Fernández.

El ministro indicó que «los resultados van a ser los que tengan que ser, los que correspondan, no los que se le antojen a nadie» y remarcó que «la discusión que se está dando en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se tiene que ceñir a ese punto, discutir en ese marco hasta dónde se tiene que llegar».

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