Felipe Pérez Roque, canciller cubano, mantuvo ayer un entredicho callejero con legisladores porteños que, diplomáticamente, se habían acercado a entregarle un petitorio -firmado por una veintena de colegas-por la liberación de 80 presos políticos del régimen de Fidel Castro. Se negó a recibirlo, y sin pruritos les dijo: «No me importa lo que opinen 20 diputados de Buenos Aires». Antes, Pérez Roque había incomodado a Rafael Bielsa, al hacer responsable a la Argentina del ingreso de Cuba en el Mercosur, bajo la fórmula 4+1. Se olvidó el diplomático de que la «cláusula democrática» del mercado común prohíbe cualquier sociedad con gobiernos no electos por el voto.
El canciller de Cuba, que inició ayer una visita a la Argentina, protagonizó un incidente en la puerta de la jefatura de Gobierno porteño con diputados de la oposición que pretendían entregarle un petitorio por la libertad de los presos políticos del régimen de Fidel Castro, firmado por una veintena de legisladores de la Ciudad.
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Con cajas destempladas, el ministro cubano Felipe Roque Pérez se negó a recibir el documento que le acercaron Martín Borrelli (Frente Compromiso para el Cambio) y Fernanda Ferrero (Unión por Buenos Aires). Los legisladores interceptaron cerca de las 16 a Pérez en la puerta de Bolívar 1, frente a la escalinata del palacio gubernamental, donde lo esperaba Aníbal Ibarra. •Tensión
El delegado castrista, que venía a pie desde la Catedral, estrechó la mano de ambos, pensando que se trataba de funcionarios argentinos. De inmediato, se puso tenso cuando Ferrero y Borrelli le explicaron el motivo que los alentaba. La custodia siguió con preocupación los movimientos de los diputados. «No les puedo recibir este petitorio porque en Cuba no hay presos políticos», se plantó el canciller. «Sí, se los recibiría si reclamaran por los presos cubanos que hay en los Estados Unidos», los azuzó. «No nos consta que haya detenidos como los que usted señala en los Estados Unidos; pero sabemos que los hay en la isla», insistieron a dúo Ferrero y Borrelli. « Tenemos adjunto el documento con los nombres de los 75 detenidos», apuntó el macrista.
• Repudio
«El documento que reclama por los presos políticos cuenta con 20 firmas de legisladores de la Ciudad», agregó Borrelli ante el silencio del inquieto Felipe Roque Pérez. «Sabe qué -retrucó el hombre de Castro-, no me importa nada lo que opinen 20 diputados de Buenos Aires». «¡Cómo le va a importar si no le importa qué le pasa a su propio pueblo!», alcanzaron a decirle Ferrero y Borrelli, mientras el canciller subía las escalinatas que lo conducían hasta Ibarra. Enterado del incidente, Jorge Enríquez propuso redactar un proyecto de declaración, que también reunió una veintena de firmas, en repudio por la actitud de Pérez.
Durante la asunción de Néstor Kirchner el 25 de mayo, Castro vivió una situación similar en el Congreso con el senador tucumano Pablo Walter, quien tenía en su poder un memo por la libertad de expresión y de los detenidos políticos en la isla. El dictador cubano, a diferencia de su colaborador en materiadiplomática, recibió la carpeta, aunque sin ocultar su disgusto.
Anoche, los opositores a Ibarra planeaban llevar su protesta al Palacio San Martín, a fin de quejarse a Rafael Bielsa por la forma despectiva en que Pérez se burló de la representatividad de los diputados porteños.
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