Insólita disputa por una plazoleta bautizada Néstor Kirchner agita a los vecinos de San Telmo
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El primero de julio pasado una miniexcavadora Bobcat con martillo automático llegó al cruce de Perú e Independencia para arrasar con la plazoleta.
"Cuando me lo comentaron fui a la municipalidad para averiguar si la habían hecho una plaza y me ratificaron que no, que el terreno era privado. Los vecinos lo hicieron porque se les ocurrió", detalló. Asesorado por abogados, Glaubach no tomó las riendas porque el pedido de obra todavía no estaba autorizado. "Cuando tengas aprobados los planos vas y demolés todo, es tu propiedad", recordó que le dijeron los letrados.
La resolución del gobierno porteño con la aprobación de los planos se firmó a fines de 2010 y en marzo de este año terminaron por autorizar la construcción. "Voy a hacer un edificio institucional, para oficinas médicas o jurídicas, está habilitado para planta libre", afirmó.
Una semana antes de la demolición, previendo que podía pasar "algo", fue a la comisaría 2° a pedir apoyo logístico. "Imaginé que alguien podría armar un escándalo", justificó.
A las 9 de la mañana del viernes primero de julio pasado, día de aniversario del fallecimiento de una de sus hijas, Glaubach, cinco operarios de la empresa constructora y una miniexcavadora Bobcat con martillo automático llegaron al cruce de Perú e Independencia para arrasar con la plazoleta. A la demolición de los canteros le seguía la colación de un cerco y la instalación del obrador adentro.
"Mi error fue ir confiado a las 9, si iba a las 6 no quedaba nada. Estuvo todo bien hasta que a las 10.30 apareció un hombre de barba que empezó a aplaudir, trajo a los chicos del colegio de al lado, el Huergo, y los instó a hacer pogo hasta que rompieron la cinta de obra. Después se sumaron vecinos que me gritaron macrista, facho, atorrante, corrupto", describió.
Glaubach y el subcomisario de la 2° intentaron calmar los ánimos de los manifestantes. Se les trató de decir que tenía todos los papeles en regla, que no era una plaza pública, que era una propiedad privada. Al rato apareció en la escena el legislador porteño del FpV Francisco "Tito" Nenna para pedir la presencia de funcionarios del gobierno de Mauricio Macri.
Glaubach recordó cómo se presentó Nenna y el tenso diálogo que mantuvieron:
T.N.: Soy Tito Nenna, diputado del Frente para la Victoria en la Legislatura.
R.G.: Mucho gusto, yo soy el arquitecto Glaubach. Usted no tiene nada que hacer acá.
T.N.: Acá no van a mover la máquina...
R.G.: Está cometiendo un delito.
T.N.: A esta plazoleta le pusimos el nombre de un gran hombre que salvó a la Patria.
R.G.: ¿De quién? ¿De San Martín?
Provocativo, Glaubach ahora confiesa que por ese un exabrupto se tuvo que retirar de la esquina antes que "lo linchen". Sin opciones, frenó la demolición, pidió protección policial al lote y denunció ante la Justicia a Nenna por "turbación de la posesión o tenencia de un inmueble", que es un tipo de usurpación con violencia o amenaza. "Politizaron antes de las elecciones un hecho que no tendría que haber pasado a mayores para nada, ¿a qué lunático se le puede ocurrir que una persona en su sano juicio va a venir a demoler una plaza pública?", se preguntó.
Ese día, la agencia oficial Télam difundió declaraciones de Víctor Cantero, secretario general del Partido Justicialista (PJ) de San Telmo y Constitución que también estuvo presente en la esquina."Una persona que dice ser dueño de la plaza vino con una máquina topadora chiquita y empezó a destruir la plaza", dijo, y agregó: "Lo más raro fue que lo primero que hizo fue tapar el nombre de la plaza y la frase de Perón".
Ahora el caso está en manos de la Fiscalía E, de la Unidad Fiscal Este, que funciona en el segundo piso del edificio del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de la calle Beruti 3345. Cuando a ese expediente se le agreguen los oficios enviados a la Dirección General de Espacios Verdes, al Registro de la Propiedad de la Ciudad y a la Escribanía General porteña donde ratifican que Glaubach es propietario del terreno, las topadoras volverán a Perú e Independencia.
"Unos días antes (de la demolición), alguien que no fui yo, había tapado con un aerosol donde decía Néstor Kirchner. Cuando llegué lo terminé de borrar, mandé a pintar la pared y planté el cartel de obra. En definitiva cumplí con la frase de Perón, en vez de decir, hice, y en vez de prometer realicé", concluyó el arquitecto.




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