22 de noviembre 2005 - 00:00

Insólito: aún no terminó el escrutinio en Buenos Aires

Luis Patti y Osvaldo Mércuri
Luis Patti y Osvaldo Mércuri
Una catarata de demandas ante la Justicia Electoral para reabrir urnas y realizar el recuento de votos entorpeció el escrutinio definitivo en la provincia de Buenos Aires, demora que pone en riesgo el calendario de jura y asunción de los nuevos legisladores.

Los planteos, elevados por distintos partidos, forzaron al juzgado federal de Manuel Blanco a cotejar los resultados de las planillas de centenares de urnas, lo que empantanó el conteo final, el cual recién se terminaría a mediados de la próxima semana.

Por tanto, la audiencia en que los apoderados de todos los partidos deben aprobar el escrutinio se realizaría en 10 días, lo que podría obligar a demorar la realización de la sesión preparatoria donde juran los nuevos legisladores y eligen a las autoridades parlamentarias.

Por otro lado, tendría que prorrogarse la entrega de diplomas a los diputados y senadores nacionales electos que estaba prevista, incialmente, para el 30 de noviembre. Pero para entonces, difícilmente esté aprobado el escrutinio definitivo.

• Dudas

En tanto, todavía está en dudas qué candidatos y de qué partidos corresponden cargos electivos a nivel distrital. Ayer, por caso, se repasaban las boletas en Quilmes donde el PRO, alianza de Mauricio Macri y Ricardo López Murphy, peleaba para quedarse con dos concejalías.

No es un detalle menor: en más de un caso, en función de a qué sector corresponda el edil en disputa,
quedará definido el control del Concejo Deliberante.

El recuento permitió desanudar dos conflictos: en La Plata,
el Frente para la Victoria había festejado que se quedaba con las seis bancas provinciales en juego. Pero -aunque todavía hay una demanda pendiente- dos serán para el vecinalismo filokirchnerista de Pablo Bruera y Carlos Quintana.

En tanto, en la Segunda Sección (norte bonaerense), el peronismo duhaldista consiguió, sobre la hora, un escaño más:
Graciela Rego, engordó a tres el número de diputaciones para el PJ bonaerense, mientras el FpV se quedó con seis y la UCR obtuvo dos.

Al margen de esos casos, no se esperan nuevas variaciones sobre legisladores provinciales a pesar de que todavía falta el recuento de urnas en parte del conurbano sur, la Cuarta Sección (Noroeste), la Quinta ( costa atlántica), la Sexta (sur provincial) y la Séptima (centro). Tampoco hubo cambio alguno respecto de los legisladores nacionales: para el Senado, el FpV se quedó con las dos bancas por la mayoría, que ocuparán
Cristina Fernández y José Pampuro, y el PJ se apropió de la tercera, en la que se sentará desde el 10 de diciembre Chiche Duhalde.

En tanto, el reparto de los 35 escaños de diputados nacionales quedó conformado como se planteó inicialmente: 18 para el FpV, 6 para el PJ (a pesar de que
«Manola» Rico no integrará el subloque duhaldista), 3 para el ARI, 3 para la UCR, 3 para PRO y 2 para Luis Patti.

Los apoderados, ansiosos por ganar en tribunales lo que no lograron en las urnas, obligarona la Justicia a hacer horas extras. De hecho, la secretaria del juzgado de Blanco,
Belén Vergara, y la prosecretaria, Liliana Adamo, no interrumpieron el recuento ni los fines de semana.

Es más: en algunas ocasiones tuvieron que actuar de árbitros e intervenir para que las diferencias políticas no deban suturarse en la sala de primeros auxilios. Por momentos, resulta un trabajo insalubre fiscalizar votos ajenos.

Dos sábados atrás, por ejemplo,los empleados del juzgado de Blanco intercedieron en una riña entre dirigentes del pattismo de Lomas de Zamora y sus aliados vecinalistas, sector que conduce
Jorge Ferreyra, fallido candidato a diputado provincial, cercano a Osvaldo Mércuri.

Ferreyra
y los delegados de Patti se reprochaban mutuamente haberse cortado boletas hasta que la respuesta a una blasfemia fue un puño.

Forcejeos similares hubo entre frentistas y alakistas en La Plata.

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