Insólito: D'Elía ahora protege a propietarios
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Una a una, todas las bajas que tuvo el Gobierno desde que asumió Milei
Después de la ocupación de departamentos en el barrio porteño de Flores, el Gobierno investiga
a funcionarios del Instituto de la Vivienda de la Ciudad por denuncias de supuestos pedidos
de coimas.
Hubo un caso en la Villa 21 de Barracas, otro en la 31 bis de Retiro y, anteayer, el incidente del Bajo Flores. Así y todo, en Nación no trazan un hilo conductor entre los tres episodios. En los dos primeros asuntos intervino, como responsable del área, Luis D'Elía.
Ayer, en el revuelo de versiones, se apuntó a un dirigente cercano al subsecretario de Tierras y Hábitat Social como implicado en los hechos. Se trata de Guillermo Villar, titular de la Coordinadora de Villas de la Capital, aliado político de D'Elía.
Villar fue un poderoso aliado de Aníbal Ibarra, quizá el único que lo escoltó hasta su derrumbe final en el juicio político que lo sacó del gobierno. Ese día, militantes comandados por Villar estuvieron fuera de la Legislatura apoyando al ex jefe de Gobierno porteño.
Ese grupo tiene una pésima relación con Telerman, a quien consideran «un traidor».
De inmediato la sospecha llegó hasta el piquetero que es funcionario. Pero Claudio Freidin, titular del Instituto de Viviendas de la Ciudad (IVC), negó por radio todo posible vínculo entre D'Elía y los hechos. También lo hizo el propio funcionario.
La trama detrás de la usurpación es más compleja que esa linealidad. También es un simplismo de D'Elía imputar al diputado Cristian Ritondo, peronista que escolta a Mauricio Macri.
Hoy por hoy, el macrismo peronista parece mejor aliado de Telerman que el propio gobierno.
«No me manejo con punteros políticos», respondió ayer Macri a las imputaciones de D'Elía y cambió el foco: acusó al gobierno porteño de «negligencia en la gestión» al sostener que «si se hubieran adjudicado» las casas terminadas «no hubiera pasado esto».
Entre las elucubraciones para intentar detectar el origen de la maniobra y, además, entender si se trató de una acción política o sólo delictual -fue, posiblemente, una combinación de ambas-, el gobierno nacional se puso en alerta para evitar hechos similares.
Con el Plan Federal, que financia el gobierno a través del Ministerio de Infraestructura de Julio De Vido, sólo en la provincia de Buenos Aires está en marcha la construcción de 43 mil viviendas, mayoritariamente en el conurbano bonaerense, para urbanizar villas.
Son recurrentes las usurpaciones o los intentos de usurpaciones, y en Nación temen que el caso del Bajo Flores, que todo el país observó por TV ante la inacción policial, pueda generar casos similares. «A veces por necesidad, a veces por especulación política o negocio», dijo ayer D'Elía.
Hay un dato cierto: a nivel nacional hay un déficit de 3,5 millones de viviendas. Vale mirar un caso: cuando estaba a punto de licitarse la construcción de viviendas en la Villa 21 de la Capital, varias familias se instalaron en los terrenos donde se montaría un complejo.




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