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Néstor Kirchner
En tanto, contra reloj, la Justicia Electoral certificaba los avales girados desde los PJ de las provincias. Como refuerzo, el kirchnerismo juntó la firma de 8 de los 12 integrantes de la mesa del congreso partidario que sesionó en marzo de 2004.
Aquel encuentro, brusco y accidentado, descarriló por el espadeo la senadora Fernández, Chiche Duhalde y Olga Riutort. Unas pocas horas después de ese duelo de «alta peluquería» -Aníbal Fernández dixitla cúpula elegida, comandada por Eduardo Fellner, renunció en pleno.
Tras la estampida, la única autoridad partidaria que quedó en pie fue la mesa del congreso, presidida por el quilmeño Eduardo Camaño -ahora sostén de Roberto Lavagna-, un puñado de gobernadores y alcaldes y, como delegada de su esposo, Cristina de Kirchner.
En un intento por reducir el marco de fragilidad del congreso por correo, el gobierno colectó el guiño de dos tercios de aquellas autoridades, entre otros el formoseño Gildo Insfrán, el entrerriano Jorge Busti, el riojano Angel Maza y el metalúrgico Hugo Curto.
Por ser parte interesada, la senadora -a cargo de la vicepresidencia tercera del Congreso-no estampó su rúbrica. Tampoco, por razones bien diferentes, lo hicieron Camaño y el misionero Ramón Puerta.
Pero el dato más poderoso llega del Norte: la operación la acompañó el salteño Juan Carlos Romero, ex candidato a vice de Carlos Menem, que chocó más de una vez con la Casa Rosada y hasta envió delegados propios, informales, a Potrero de los Funes.
Romero apaciguó sus encontronazos con los Kirchner al punto de que un sector pingüino apoya a Walter Wayar, vice salteño que en octubre pelea por la gobernación.
Enfrente, mimado por el matrimonio K, y patrocinado por Alberto Fernández, pulsea Juan Manuel Urtubey.
Un detalle más: el PJ salteño envió su listado de congresales, Lo había anticipado Romero al notificar que apoyaría para la presidencial a quien sea candidato del PJ. ¿Si perduraba el plan potrerista le hubiese levantado la mano a Alberto Rodríguez Saá?
Menos llamativo es el alineamiento del PJ cordobés que aportó a sus delegados. A diferencia de Romero, José Manuel de la Sota -otro cacique díscolo-, se mostró en el lanzamiento de la primera dama en La Plata y en el Luna Park en la presentación de la fórmula oficial.
De la Sota integraba la cúpula del congreso del PJ pero renunció y delegó en su lugar a Jorge Montoya. El domingo próximo, su candidato enfrenta a Luis Juez, que acumula los respaldos de sectores del albertismo y de la secretaría general de Oscar Parrilli.




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