20 de diciembre 2001 - 00:00

Inteligencia al servicio del caos

En un principio la conversación le pareció sin importancia. Un periodista de este diario se encontraba casualmente en el Jumbo de la localidad de Pilar, en el kilómetro 50 de la Panamericana. Eran las 12.25. Detrás de él, frente al mostrador de los fiambres, un hombre hablaba por celular. De pronto, una frase hizo que concentrara su atención. «Está la guardia de siempre pero hay más», dijo la voz que hasta el momento no tenía rostro. Instintivamente el periodista se dio vuelta. Un hombre de tez oscura y aspecto humilde hablaba despreocupadamente mientras, a su lado, un compañero observaba los movimientos dentro del híper jugueteando con un carrito vacío. En ese momento el periodista re-cordó que al ingresar notó mayor presencia de guardias privados («la de siempre pero hay más») y asoció la frase. Dejó de lado sus compras y prestó atención a la conversación. El hombre iba y venía pero, el disimulo que obligaba la situación, dejaba escuchar frases entrecortadas. «Sí, sí, los de Seineldín», dijo mientras miraba las variedades de quesos. «Ya hablé con los de San Miguel», se le escuchó con nitidez. Los «bueno», «bueno» que repitió varias veces hacían presumir la aceptación de algún tipo de instrucción. La conversación terminó y una seña del hombre fue suficiente para que el otro comenzará a empujar el carrito sin comprar nada. El periodista tomó su pedido, avisó a un guardia y se fue. Más tarde, ese hipermercado comenzó a ser rodeado por manifestantes, aunque afortunadamente, no fue saqueado.

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