Intenta gobierno más control del Congreso

Política

La renovación en la Cámara de Diputados producirá esta vez modificaciones en tres de los actuales bloques mayoritarios que cambiarán el panorama de todas las cámaras. El beneficio, con seguridad, será para el kirchnerismo que, solo, llegará a tener 140 diputados, cuando ahora no suma más de 119. Colaborará a ese fin el entramado de listas colectoras que se armaron, en su mayoría, alrededor de las listas kirchneristas, un efecto que en el Senado podría provocar que en algunas provincias los dos senadores por la mayoría y el electo por la minoría quedaran para el oficialismo.

En Diputados ahora, con aliados, el peronismo llegaría a tener casi 150 bancas, un número que ni Carlos Menem en su mejor momento soñó tener. Allí se renuevan 130 de las 257 bancas, pero en el Senado el impacto será menor ya que se renueva sólo un tercio de ese cuerpo, como cada dos años. Además, la renovación allí no perturbará la mayoría peronista: ninguno de los resultados en las provincias -donde se eligen 3 senadores en cada una -puede provocar otro efecto que no sea incrementar el quórum propio que tiene el kirchnerismo allí.

Curiosamente, la danza de nombres «ilustres» pasará esta vez por el Senado más que por Diputados. Allí pelean por ingresar el gobernador salteño Juan Carlos Romero; quiere renovar el presidente del bloque kirchnerista, el rionegrino Miguel Pichetto que compite allí con un radical K, Pablo Verani. En Entre Ríos pelean por una banca el radical Arturo Vera con el kirchnerista Pedro Gustavino; en Neuquén tienen chance Horacio Lores, candidato de Jorge Sobisch, y el kirchnerista Marcelo Fuentes; en Tierra del Fuego, el ARI deberá convalidar ganando las dos bancas de la mayoría con José C. Martínez a la cabeza, contra el kirchnerista Mario Daniele y el representante de Compromiso K, Jorge Lechman.

En Chaco, el gobernador Roy Nikisch y Elena Corregido de Chaco Merece Más pueden quedarse con las bancas; en Santiago del Estero van Emilio Rached, de la Alianza Frente Cívico; Marcelo Nazar, de la Alianza Justicialista Frente para la Victoria, y Marta Velardedel FPV. Este último es un caso de peligro para la oposición ya que el oficialismo puede quedarse allí con los tres senadores.

Pero ninguna de las provincias tiene un final tan abierto como la Capital Federal. Ricardo Gil Lavedra representa al lavagnismo radical, pero no es el único, ya que el ex ministro bendijo también a Abel Posse. El gobierno lleva como cabeza de lista a Daniel Filmus y Elisa Carrió a María Eugenia Estenssoro.

En la Cámara baja, uno de los desafíos más grandes será para el radicalismo. Esa fuerza tiene hoy un bloque real de 18 diputados, de los que pone en juego más de la mitad. No le será fácil reemplazarlos: en casi todos los casos esos legisladores pertenecen a provincias donde el lavagnismo y la UCR no tienen buenas perspectivas. De esos diputados, cuatro son bonaerenses y entre ellos deja la Cámara Federico Storani. La supervivencia de la bancada como primera minoría queda entonces en duda, y por lo tanto, el derecho a nominar a los cargos que corresponden al primer partido de la oposición, como la presidencia de la Auditoría General de la Nación o los lugares que le corresponden en el Consejo de la Magistratura. No está claro tampoco quién podrá sumar número suficiente para aspirar a ser el segundo bloque en la Cámara. Es el puesto al que aspira el ARI y que también podrían pretender los provinciales, de acuerdo con el resultado del domingo.

Algo similar le sucederá al bloque Justicialista Nacional, esa rama del duhaldismo que adhirió a Roberto Lavagna. De los 11 diputados que hoy lo integran y que juegan siempre dentro de la oposición, 9 terminan su mandato el 10 de diciembre.

Son casi todos provenientes de la provincia de Buenos Aires, como Juan José Alvarez -va ahora tras una banca dentro del macrismo provincial junto a la lista de Francisco de Narváez-, Eduardo Camaño y Marina Cassese -que buscan volver de la mano de Lavagna-, María Doga y Gustavo Ferri, el yerno de Eduardo Duhalde. La perspectiva de supervivencia de esa bancada también es incierta.

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