30 de agosto 2001 - 00:00

Intenta De la Rúa desviar andanada crítica de la UCR

Fernando de la Rúa envió anoche un emisario a la casa de Raúl Alfonsín para que el ex presidente desista de lanzar mañana un documento demasiado duro contra el gobierno radical. En efecto, Alfonsín tiene pensado un pronunciamiento del Comité Nacional que, si no será fulminante para De la Rúa, será agrio para Domingo Cavallo, a quien el ex presidente quiere ver fuera del gobierno.

Anoche en Olivos no sabían si ese texto incluiría un pedido de renuncia del ministro y tampoco si insinuaría que algunas variantes de la UCR (alfonsinistas, storanistas, moreauistas) podrían abandonar el gobierno si el poder de Cavallo se extendiera al PAMI y la ANSeS.

Alfonsín convocó para ma-ñana a los delegados del Comité Nacional. Son cuatro por provincia y, además, representantes de la juventud, los estudiantes (Franja Morada) y los sindicalistas radicales. Ese colegio se trata de una de las expresiones más genuinas de la burocracia partidaria, capaz de irritarse fácilmente si se le presenta el ajuste que el gobierno pretende en la planta de personal del Estado como una agresión al partido, que tiene en el empleo público uno de sus principales atractivos.

El jefe del partido preparaba ayer el documento que hará aprobar por los principales caciques del grupo antes de que comience la reunión. «Cuando hay este tipo de asambleas todo debe estar escrito desde antes; si se deja hablar a la gente comienza a subir la temperatura, la reunión se desborda y puede pasar cualquier cosa», explicó ayer un veterano dirigente del Comité Nacional. En general, los delegados que reunirá Alfonsín no son «pinches» del partido. En muchos casos, como el de Río Negro o el de Chaco, se trata de gobernadores (Verani y Rozas, respectivamente).

Además de ubicar al partido en una oposición razonable, que apunte sus cañones contra Economía pero salve en lo posible la figura presidencial, Alfonsín aspira a darle alguna convalidación partidaria al discurso que lleve adelante en la campaña electoral. Su planteo central estará dirigido a la rene-gociación de la deuda, posición que ahora no cree herética ya que citará a Paul O'Neill, el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, quien le resulta una compañía comodísima a pesar de que se trate de un republicano pasablemente conservador.

La reunión del Comité Nacional, si bien es la más inquietante para el gobierno, no será la única que mantenga activo al partido en los próximos días. Hoy mismo, por ejemplo, habrá un encuentro más protocolar con los candidatos de la UCR de todo el país. Es una ocasión para coordinar los argumentos que se lleven a la campaña que tendrá entre sus integrantes a algunos de los opositores clásicos de la Casa Rosada (Leopoldo Moreau, Rodolfo Terragno, etc.). Habitualmente este tipo de encuentro con candidatos se realiza en Olivos, donde los postulantes aprovechan para sacarse fotos con el Presidente, que después serán llevadas a los afiches de la campaña. Pero De la Rúa es bastante introvertido en este tipo de contacto y, además, no todo el mundo quiere aparecer con él, «cruel en el cartel», durante el proselitismo.

Por si faltaran ocasiones para que los radicales se distancien de su propia administración, la semana que viene estará reunida la Convención Nacional del partido, que preside Sergio Montiel. El gobernador de Entre Ríos está enardecido contra el gobierno, enfrenta una crisis provincial bastante visible y elegirá el escenario de esa asamblea de radicales para sacar ventaja del PJ en su provincia. De la Rúa todavía no le mandó emisario alguno para tratar de aplacarlo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar