27 de julio 2004 - 00:00

Iribarne, el bendecido

Para más de un memorioso del peronismo, el destino de Alberto Iribarne fue bendecido por la naturaleza. Un solo episodio lo reconoce: cuando estalló la bomba en la AMIA, estaba a cargo del Ministerio del Interior -como se sabe, entonces Carlos Ruckauf estaba de viaje, en Disneyworld- y fue quien debió ofrecer la conferencia de prensa sobre el trágico episodio. Más allá de que a él no puede atribuírsele ninguna responsabilidad -en rigor, quizá como a nadie del gobierno Menem, más allá de errores en la administración-, lo cierto es que jamás fue mencionado en las críticas o acusaciones de la comunidad judía. Casi un hallazgo, ya que figuraron en esa lista hasta personajes de mucho menor nivel. No es el único episodio que Iribarne atravesó en puntas de pie, hombre que supo militar en la izquierda del peronismo, después mudó hacia la derecha, fue compañero de banco de Felipe Solá en el secundario, casi nunca pudo ganar internas en el Bajo Belgrano (frente a Raúl Padró) y, sin embargo, por un talento especial, fue consejero y confidente de Ruckauf, Carlos Corach, Eduardo Duhalde (especialmente) y Alberto Fernández, el actual jefe de Gabinete. Casi un bendecido por la naturaleza, como dicen en el justicialismo.

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