11 de diciembre 2000 - 00:00

Irónico saludo a De la Rúa: que ahora gobierne

«Yo no le impido a De la Rúa que asuma el poder presidencial. De hecho, puede empezar a comportarse como Presidente cuando quiera.» Así dice uno de los párrafos del duro documento firmado ayer por Carlos Menem, dirigido a Fernando de la Rúa, que lleva por título «Si quiere gobernar que lo haga de una buena vez».

El ex mandatario se reunió ayer en el Consejo Nacional del PJ que preside, con la junta nacional del Partido Conservador Popular. Junto con Claudio Sebastiani y Ricardo Romano, Menem recibió a los descendientes de Vicente Solano Lima -que acompañó, en la alianza con el PJ, en la fórmula presidencial a Héctor Cámpora en 1973, antes del regreso al país de Juan Domingo Perón-, encabezados por su titular, Marco Aurelio Michelli.

Quizá por aquel recuerdo fue el propio Menem quien resucitó ayer la propuesta de un frente nacional, con la vista puesta en los comicios del año próximo y los presidenciales del 2003. Algo que sonó muy dulce a los oídos de la delegación conservadora popular de casi treinta dirigentes de todo el país.

Decoración

Rodeado de los bustos de Perón y Evita, y su propia foto con la banda presidencial, Menem los recibió en el local del PJ de la calle Matheu. A cada uno le iba entregando copia de la catilinaria que había firmado minutos antes. Michelli, Cristina Giroti, Carlos Von Ifflinger, Miguel de Riglos, Alicia Battaglia, Marcelo Roo, Mabel Corroza, Rodolfo Justiniano, Carlos Olivera Avellaneda, Walter Basualdo, Felipe Yofre, Francisco Sánchez Sorondo y Guido González Bellini fueron ingresando al Salón de la Presidencia en el primer piso.

Detrás de bonaerenses y porteños fueron ingresando los de las provincias del interior: Rubén Ceconi (Santa Fe); Jesús González Cabañas (Corrientes); Lionel Forio (Misiones); Oscar Blanco (Formosa); Guillermo Durand Cornejo (Salta); Ramón Caliva y Analía Mur (Jujuy); Rogelio Ferreyro y Marta Villavicencio (San Juan); Raúl Gordillo (Catamarca); Mercedes Torres Núñez (San Luis), y Roberto Rivero y Cristina Pozzi Ardizzi (Río Negro).

Molesto

Menem estaba visiblemente molesto. Lo había afectado no sólo la reiteración de Raúl Alfonsín desde Embalse Río Tercero aludiendo a «la herencia recibida» sino también similar argumento de parte de Fernando de la Rúa para explicar las dificultades de su primer año de gobierno. Les aclaró a las visitas que su herencia no fue, para fortuna del actual presidente, como la que le dejó a él el gobierno de Alfonsín. «Se parecen a los hijos pródigos que reciben el legado de sus padres y lo terminan dilapidando, como está ocurriendo», dijo el ex presidente. «Si no asume el rol para el que fue elegido entraremos en una crisis y en una especie de depresión por mucho tiempo», se lamentó Menem.

Iba endureciendo el mensaje y mientras se refería al sentido de la amistad política y las afinidades que unieron a Perón con
Solano Lima, definiendo que «un conservador popular es casi un peronista y viceversa», señaló que había que recrear aquel concepto del frente «y no de la Alianza porque los que hablan de alianzas y tienen distintas ideas terminan fracasando, como la que se hizo cargo de la República». Y allí fue cuando cargó sobre Carlos Chacho Alvarez, «que prometió el oro y el moro y cuando vio que no tenía capacidad política para conducir se fue del gobierno con un portazo». Y agregó con fastidio: «Ahora manda sus propuestas económicas con terceros; ¿por qué no se quedó y la peleó de adentro?».

Después de una ronda de café y agua mineral,
Menem les propuso que la próxima reunión se realice con un asado en Anillaco. No pudo faltar la alusión a su noviazgo con la chilena Cecilia Bolocco. Sonriente, contestó que «no se puede vivir sin amor».

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