10 de octubre 2005 - 00:00

¿Izquierda porteña en baja?

En la Ciudad de Buenos Aires, los partidos de izquierda no sólo no se desalientan, sino que se reproducen en el intento por sobrevivir en las bancas, pero tras octubre -paradójicamente- desvanecerán sus presencias en la Legislatura.

La suba automática del piso para lograr un escaño, la concentración de votos que auguran los sondeos en tres candidatos y las pujas internas propias provocaron un doble efecto: no han logrado que los grupos izquierdistas dejen de multiplicarse en la Capital Federal y a la vez contribuyen a su desaparición en el recinto.

Aunque de una media docena de partidos de ese color político que se presentaron a las urnas en 2003, sólo dos lograron incorporar candidatos en la Legislatura local (el zamorismo e Izquierda Unida).

Así, si algún reconocimiento tendrán el trotskista Luis Zamora y afines, después de las elecciones, será el de haber aumentado la porción de boletas de las izquierdas en el cuarto oscuro porteño; una aritmética proporcionalmente inversa al logro de votos, claro.

El porteño que se incline por ese linaje contará con más opciones que las que tuvo hace dos años, ya que a unas seis listas de entonces se añadieron como poco otras tres, y el propio zamorismo se reparte en varias. En conjunto, en la última votación, la izquierda -sin incluir al Partido Socialista que se incorporó en la tira de Aníbal Ibarra- obtuvo unos 240.000 votos, 13% del total. Fue cuando se eligieron 60 diputados porteños, la totalidad del recinto, mientras que en los comicios venideros, por primera vez, se renovará la mitad de la Cámara. El beneficio que otorga que la Ciudad de Buenos Aires no impone mínimo de votos para entrar en el sistema de reparto D'Hont desaparece de modo automático al disminuir a la mitad los cargos en danza. De otra forma, puede decirse que es necesario duplicar las voluntades. La única legisladora que ingresó de Izquierda Unida, Vilma Ripoll, lo hizo sin reunir siquiera 3% que se exige como piso en Diputados, pero ahora debería duplicar su caudal para una banca local.

Así y todo, probará suerte otra vez el Partido Obrero, que no logró en 2003 renovar la banca que ocupó Jorge Altamira, obtenida también con el beneficio de la falta de piso electoral; intentará lo propio el Partido Humanista, que en las mismas condiciones de Altamira tuvo hasta 2003 a Lía Méndez, y el Partido Comunista -ex IU, apartado ahora de sus socios del MST- buscará conservar su único escaño, mientras sus ex aliados comparten lista con ex integrantes de la boleta de Zamora, que a su vez se ha duplicado.

Quizá como aquella
«enfermedad infantil» definida en los manuales del comunismo por Lenin («el izquierdismo»), la izquierda criolla, que no logra abroquelarse, comienza a evaporarse.

• Divisiones

Zamora había logrado tras las elecciones de 2003 un bloque de 8 legisladores porteños, pero ya ingresó dividido en dos. Más tarde se volvió a partir y luego otra vez, hasta que quedó sola en la bancada Noemí Olivetto, la esposa de Zamora a quien ahora acusan sus ex compañeros de «diputada ñoqui». Es que la legisladora este año no se ha presentado a las sesiones, producto de una delicada enfermedad, pero ex integrantes de su bancada -ahora en bloque propio- aseguran que la vieron con energía trabajando para su campaña electoral. Olivetto no necesita renovar la banca local, que tiene hasta 2007, pero apuesta a conseguir una en Diputados, al lado de su marido, también abandonado por ex compañeros en el Congreso.

Así, al menos de Autodeterminación y Libertad, que había conseguido superar 12% de los votos en las elecciones porteñasde 2003, ahora se presentan dos versiones: por un lado, Zamora y señora se postulan para diputados nacionales con una lista de legisladores que encabeza
Gerardo Romagnoli. Por otro, ex aliados se postulan por Poder Autónomo, con el que probará suerte para renovar su banca porteña Susana Etchegoyen.

Otros escindidos del zamorismo, los hermanos de apellido
Devoto que conforman un bloque propio hoy en la Legislatura, se aliaron en esta vuelta con Ripoll. La ex legisladora competirá en la provincia de Buenos Aires con la versión Unite de Izquierda Unida y en Capital llevan a Patricia Walsh como candidata a diputada nacional y al dirigente estudiantil Agustín Vanella encabezando la lista de legisladores porteños.

El ex socio del MST
Patricio Etchegaray, del Partido Comunista, se postula a diputado nacional por el ALBA y encabeza la tira local el actual legislador Marcos Wollman. Por su parte, Altamira se postula a diputado nacional, y por la Ciudad, la nómina la encabeza Marcelo Ramal.

Hasta ahora, la única representación que tuvo el PO en el país la logró en la Legislatura porteña cuando Altamira ocupó una banca en 2000 hasta 2003.

Ese año, para la izquierda los votos se repartieron en las ocho bancas del zamorismo y la única que retuvo Izquierda Unida, aunque el oficialista
Miguel Bonasso, cuyos adherentes nunca tuvieron un bloque, provocó el ingreso de cinco legisladores (en lista atada a la de Ibarra), algunos de los cuales animan hoy partidos izquierdistas.

A todo eso se agregan otros sellos, como el Socialista Auténtico, el Partido Socialista, que en esta ocasión compite en soledad, y entre otros, el PTS-MAS. Para obtener una banca en la Legislatura se requerirá de 50 a 60 mil votos, casi el doble de los que obtuvo Ripoll para su banca hace dos años.

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