Cuando el enemigo se fortalece, las diferencias entre socios se esfuman. Los jóvenes kirchneristas parecen adherir a esa premisa: a pesar de los recelos, los Jóvenes K de Nicolás Trotta, la JUP de Alejandro Alvarez y el Frente Joven de Ernesto Fasola, negocian la unidad para fortalecerse ante la embestida de la Mesa Federal de la Juventud Peronista, que comandan Gustavo Ferri, diputado nacional y yerno de Eduardo Duhalde, y el titular de la Dirección Nacional de Juventud, Mariano Cascallares.
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En este grupo, aportan también el tucumano Juan Manuel Urtubey y Victoria Flores, hija de Olga Ruitort, el neuquino Adrián Urrutia, Juan Pablo Biondi por Tierra del Fuego, y Carlos Rodríguez Sañudo, por Santa Fe.
Hubo, entre ambas delegaciones, una división ejecutiva: el núcleo de kirchneristas puros, más volcado a la universidad, dice acumular no sólo peronistas sino convocar a jóvenes de otros partidos, mientras la JP es orgánica. Igual, los primeros lograron -aunque después eso se desintegró- que el Congreso del partido le ofrezca dos lugares en la conducción del partido, mientras para el otro sector, reservaron cuatro sillones.
A partir de eso, los grupos que conducen Trotta, Alvarez y Fasola preparan una Congreso de jóvenes kirchneristas, que servirá como manifestación de la unidad que todavía están negociando.
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