12 de septiembre 2002 - 00:00

Juicio a la Corte: pasan sesión al jueves próximo

El peronismo volverá la semana que viene con una doble función para intentar cerrar el demorado juicio político a la Corte Suprema en Diputados. Pedirán el lunes una sesión especial para el jueves, aunque seguirán negociando con la UCR un plenario ordinario para el día antes, confiando en la sensatez de los gobernadores radicales.

Ayer, tal como se preveía, el oficialismo fracasó en intentar destrabar el debate en Labor Parlamentaria ante la férrea negativa de Horacio Pernasetti. «No vamos a dar quórum porque los precandidatos del PJ todavía no se expidieron sobre el enjuiciamiento, a pesar de que nuestro partido les ha pedido un pronunciamiento»,
intentó justificarse el jefe del bloque radical. «Pero, Horacio -lo frenó el menemista Ricardo Quintela delante de los demás caciques de bancada-, este tema lo tenemos que definir los legisladores; no tiene nada que ver con los presidenciables del peronismo.»

Al bloqueo de Pernasetti para incorporar el juicio a una eventual sesión de la víspera se sumaron el ARI de Elisa Carrió y el Frepaso que han tomado a los ministros de la Corte como rehenes de la campaña electoral. Por ahora, la UCR no se despega de la táctica de «Lilita» para no seguir perdiendo votos por izquierda a manos de ella, si bien los gobernadores -en especial, el mendocino Roberto Iglesias- piensan en la estabilidad de las finanzas de sus distritos y alientan una conciliación para que el PJ logre quórum con ayuda radical.

• Dramatismo

Son conscientes, aunque se digan aspirantes a verdugos de la denominada «mayoría automática», de que Humberto Roggero y compañía cuentan con número para voltear el proceso.

En la reunión de jefes de bloque, Eduardo Camaño intentó un alegato de último momento. «Miren, muchachos, yo no puedo no llamar a sesión. Por eso, les pido que se pongan de acuerdo: este tema hay que resolverlo porque está en juego el país», señaló con dramatismo.

Desde el fondo del salón, alguien que no se identificó le recordó con un susurro que «Duhalde dijo que esta Corte era impresentable». El único eco favorable al presidente de la Cámara baja llegó de los delegados del Interbloque Provincial y del cavallista Guillermo Alchourón, decididos a dar el debate lo antes posible. Conmovió a Camaño el criterio del solitario Daniel Esain, representante del partido Fiscal de Mendoza. «Yo creo que los miembros del máximo tribunal tienen que irse, pero estoy convencido de que me dieron mandato para sentarme en la banca y sesionar», sobreactuó su posición Esain que, en lo sucesivo, será mejor atendido por las autoridades del cuerpo.

Mientras fracasaba la sesión de ayer en la cita preparatoria, los ánimos también estaban caldeados en el bloque PJ, donde un sector conocido como «grupo Talcahuano»
(ahora sus adversarios lo rebautizaron jocosamente como «grupo puerta giratoria» porque sus integrantes quieren «que se vayan todos» para poder volver) acompaña a Carrió en el intento por desbancar a Julio Nazareno, Eduardo Moliné O'Connor, Guillermo López, Adolfo Vázquez, Antonio Boggiano, Augusto Belluscio, Carlos Fayt, Enrique Petracchi y Gustavo Bossert.

El kirchneriano Sergio Acevedo, que preside la Comisión de Juicio Político, denunció que a su colega santacruceña Mónica Kuney «la llamó un empleado del bloque y le advirtió que le iban a descontar $ 500 del sueldo si no daba quórum». «No puede ser que a estos chicos los manden a apretar compañeros», siguió Acevedo con animus belli.

Humberto Roggero
pegó un brinco. «¿Quién la llamó?», preguntó nervioso. «No sé», evitó dar precisiones Acevedo. «Pero no podés hacer semejante imputación», agregó el jefe del bloque bastante desencajado. «Hay que dar nombre y apellido cuando se hace una acusación», abundó Roggero. El hombre de Néstor Kirchner desactivo la polémica en silencio.

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