El diputado nacional y candidato a presidente Alfredo Bravo, pretende imponer una doctrina judicial propia. Ayer pidió que los miembros de la Cámara Nacional Electoral no intervengan en los eventuales pleitos que se susciten por los comicios del próximo 27 de abril.
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También, recusó al ministro de la Corte Suprema Juan Carlos Maqueda, porque cuando era senador participó en la aprobación del pliego de uno de los camaristas electorales. Y a los camaristas Rodolfo Munné, Alberto Dalla Vía y Santiago Corcuera porque, según expuso, no están en condiciones de administrar justicia porque trasladan la voluntad popular a los tribunales.
Según la especial interpretación del socialista, la Cámara Electoral no respeta la Constitución Nacional y el principio de soberanía popular, por lo cual la Justicia no debería intervenir en este tipo de litigio. La postura no tiene lógica en el mundo. Bravo mantiene una fuerte puja ante la justicia electoral contra el ex funcionario Gustavo Béliz, por el cargo de tercer senador nacional por la Ciudad de Buenos Aires. En las elecciones de noviembre de 2001 obtuvo más votos que Béliz, pero como lo consiguió encabezando dos listas, la Cámara Nacional Electoral le otorgó el derecho al ex ministro del Interior.
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