Apatía judicial ante reforma: quedan piezas por encastrar y discusión interna

Política

Mismo menú de opciones que en marzo. Fusión Comodoro Py y Penal Económico, desdoblamiento de secretarías, o unificación con tribunales vacantes de Justicia "ordinaria". Intentan conformar a "Todos". Contracara: falta plata para sueldos y habrá "efecto pandemia".

El proyecto de reforma judicial no está listo. Y no está cerca de estarlo. En despachos oficiales están analizando el mismo menú de opciones que entró en vigencia en marzo cuando el presidente Alberto Fernández hizo el anuncio formal de su rediseño ante la Asamblea Legislativa. Pero restan encastrar, como piezas de un rompecabezas, las distintas visiones que intentará volcar el Gobierno para darle una impronta que satisfaga a sus líneas internas.

Tallan allí el propio Presidente, con la plataforma del secretario de Asuntos Estratégicos Gustavo Béliz, la ministra de Justicia Marcela Losardo y el ministro del Interior Eduardo “Wado” de Pedro. La versión final que irá al Congreso será pulida por la Secretaría Legal y Técnica a cargo de Vilma Ibarra. Allí comenzará otra discusión -pero hacia adentro del Frente de Todos- en las comisiones para definir cuál qué modelo es el que en definitiva se intentará dar a los tribunales. Con todo esto en juego, parece difícil que esté terminado en esta semana y que su aplicación sea a corto o mediano plazo. Si Béliz resucitó su viejo plan, a Losardo no terminan de convencerla tantas fusiones.

No será un solo proyecto, sino varios según tópico. Nuevo fuero penal, fusión de fueros Contencioso y Civil y Comercial, recurso extraordinario, etc. La novedad es que el mundo judicial mira la discusión de la política con una mezcla de escepticismo y apatía: no se ha cerrado la herida por el recorte al régimen especial de jubilaciones y no hubo “invitación” a los jueces para participar del debate. Todo eso constituye un combo que arroja como resultado una mala noticia para el Gobierno: no le temen a ninguna modificación, luego de haber perdido –en la era Macri- la batalla por Ganancias, y ahora, dos pilares considerados fundamentales, las jubilaciones y el denominado “estado judicial”.

Los borradores siguen teniendo miradas contrapuestas. “Hay un plan, no hay proyecto”, se sinceró una alta fuente gubernamental ante Ámbito Financiero. El diseñado por Béliz fusiona Comodoro Py con los juzgados vacantes de la Justicia nacional criminal y correccional de la Capital Federal, del llamado “fuero ordinario”. Hoy hay cerca de 30 que son subrogados por otros jueces y cuya conversión a federales podría no ser tachado de inconstitucional. Esa idea podría extenderse para crear un mega-fuero, incluyendo los 11 juzgados en lo penal económico, una especialización que se reconoce dentro de la Justicia federal. La otra vertiente sobre la que se trabajaba en marzo y tiene vigencia tiene una mirada más pragmática entre quienes dentro del Gobierno descreen de la efectividad de Béliz para ese diseño.

Puede simplificarse a través de una fórmula de sumas: “12+12+11+11”. Se trata de desdoblar las actuales dos secretarías que tiene cada juzgado de Comodoro Py y hacer lo propio en las 11 de Penal Económico para que cada juzgado solo tenga una secretaría. El resultado es duplicar instantáneamente las vacantes. A las que se debe agregar los cargos del fallecido Claudio Bonadio y de Sergio Torres (En la Corte PBA) y Daniel Rafecas (candidato a la Procuración), al que se podría agregar el de Rodolfo Canicoba Corral. El magistrado cumple 75 a fines de julio y requeriría que el Gobierno envíe su pliego al Senado para un nuevo acuerdo.

Ninguno de estos planes es viable sin una modificación sustancial en el reglamento de selección de jueces dentro del Consejo de la Magistratura. Ese órgano tiene problemas más mundanos que resolver primero: ya anunció que en junio no tiene más plata para pagar sueldos. Depende del Poder Ejecutivo con partidas extra de un presupuesto 2019 ya fatigado, o de que se allane la negociación para usar el Fondo Anticíclico de la Corte. Contando esa reserva, no se llega a fin de año tampoco. Todavía sin mensurar las consecuencias del Coronavirus que se traducirán en expedientes y carga de trabajo para el fuero comercial (concursos, quiebras, cheques), el laboral (despidos y demandas por recortes salariales) y civil (contratos y asuntos patrimoniales).

El Gobierno corre contra el reloj también respecto a la instalación de que la reforma obedece a un intento de Cristina de Kirchner para mejorar su situación judicial. El mensaje de reinstalar el tema obedece a una señal interna hacia el cristinismo. Pero ninguno de los cambios podría incidir en lo que desde ese sector se ha calificado como “lawfare”. Valga un ejemplo. La fusión entre el fuero Contencioso Administrativo Federal y el Civil y Comercial Federal ha sido materia de discusión hace tiempo. Tienen materias en común. Pero, ¿cómo quedaría definido el escenario de los litigios contra decisiones del Ejecutivo o leyes del Congreso si el asunto quedaran bajo control de magistrados a quienes hasta hace pocos años el kirchnerismo definía como la Cámara en lo Clarín y La Rural?

La integración de la Corte Suprema sí es un asunto sensible para Cristina. Pero también se visualiza como el más remoto y de difícil implementación. Para ello, el Gobierno debería pasar el primer test que sería la ratificación de Rafecas al frente de la Procuración, lo que le daría músculo al intento de migrar al sistema acusatorio y licuar el poder de Comodoro Py. El tema de la ampliación de la Corte no fue siquiera comentado entre los jueces del máximo Tribunal en los encuentros virtuales vía zoom. Una sola vocalía envió señales para mostrarse receptiva a la idea. El resto, toma distancia y se recuesta en la batería de fallos que tienen por delante y que en su mayoría se apoyan en los juicios que se entablan contra el Estado.

La reforma judicial genera como reacción que los tribunales –más allá de alguna u otra expresión en off- decidan quedarse al margen, y en modo espera. Revitalizan un dicho: “si no me invitaste a la fiesta, no me llames cuando llegue el patrullero”.

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