Kirchner ahora contra el manejo de fondo del conurbano bonaerense

Política

El gobierno agita, cada día más, la campaña peronista. Primero, en su debut como candidata, Cristina Fernández acusó a Eduardo Duhalde de actuar como un "capo mafia", emulando al protagonista de "El Padrino". Luego el Presidente se refirió a su ex socio como un "profesional de la política" a quien, dijo, se debe "echar con el voto". Pero ayer, Kirchner entró en un terreno pantanoso que anula toda reconciliación con el ex presidente al apuntar sobre uno de los aspectos más polémicos de la gestión de Duhalde como gobernador: el manejo durante esos años de los millonarios recursos del Fondo del Conurbano. La de Kirchner no fue una referencia más. Deslizó que esos fondos no fueron bien administrados e, inclusive, habló de "despilfarro". En rigor, fue una reacción por las críticas de Chiche Duhalde respecto de que Cristina Fernández "no conoce la provincia".

Kirchner se lanzó ayer a caminar, descalzo, sobre brazas. Si la analogía Eduardo Duhalde -«El Padrino»- que trazó su esposa fue brutal, el Presidente incursionó en un rubro más espinoso: el manejo, sospechado, del Fondo del Conurbano en la gestión del ex gobernador.

«Si tanto conocen la provincia, ¿por qué la dejaron caer?»,
preguntó Kirchner y cuestionó el destino de los 650 millones de pesos/dólares por año que la provincia recibió como transferencias especiales durante los dos mandatos de Duhalde en Buenos Aires.

Para hurgar en ese capítulo deslizó un manto de sospecha sobre la administración de esos recursos. «Sería una lástima -dijo, teatral- si hubieran despilfarrado tanto dinero que podría haberse dado a tanta gente y solucionar tantos problemas».

La frase para coronar la críticano necesita traducción. «Dios quiera lo hayan hecho bien pero, al cabo del tiempo, pareciera no ser así».

A pesar de que la oposición, una y otra vez, enhebró denuncias sobre el manejo de esos recursos -quizás uno de los capítulos más cuestionados de la gestión Duhalde- que la duda surja de boca del Presidente anticipa el tono severo y feroz de la pulseada peronista.

En rigor, Kirchner desató la guerra de las «cajas» ayer desde Mercedes, punto de partida de una profusa agenda de visitas a municipios bonaerense -continúa hoy en La Matanza- en su prematura campaña electoral para sostener la candidatura de
Cristina Fernández.

No se trató de un comentario espontáneo: fue una respuesta a
Chiche Duhalde que el miércoles, por TV, dijo que la primera dama no debería postularse por Buenos Aires porque «no conoce la provincia».

Con la gresca desatada, de poco sirve identificar quién fue el primero en tironear de la solapa de su oponente. Lo cierto es que Kirchner escaldó una puja donde, de uno y otro lado, se imputan el mal manejo de recursos provinciales.

• Fondos santacruceños

El patagónico husmeó en el destino de los 5.000 millones de pesos/dólares que entre 1992 y 1999 manejó el Duhalde gobernador. Mientras, en privado, los duhaldistas apuntan sobre un rubro sombrío de Kirchner: los fondos de Santa Cruz, depositados en el exterior. Pero la postura oficial de Duhalde es no confrontar. «No vamos a discutir con el Presidente», dicen, como en un rezo, desde el PJ bonaerense. «Sólo pedimos que cumpla su promesa de campaña de devolverle a la provincia los puntos de coparticipación que perdió en las últimas décadas», agregan.

Es esa la disputa que, en campaña, Chiche buscará instalar y se apoya en la
«discriminación» que sufre Buenos Aires en el reparto de la coparticipación, factor más notable -puntualizan los duhaldistas- si se compara con los recursos que, en proporción, recibe Santa Cruz.

La consigna del ex presidentees no retrucar. Dolido, pero en silencio, asimiló que lo comparen con «El Padrino» y el pedido de Kirchner para que
«con el voto», el «pueblo argentino» «eche» a los « profesionales de la política».

Igual siempre alguien se sale del libreto. Frontal, Eduardo Camaño -obsesionado con su batalla personal de la Cámara de Diputados- retrucó al presidente. «Si quiere saber dónde fueron esos fondos», que les «pregunte a los intendentes que estaban con él en el acto», apuró.

El planteo del quilmeño, que se aferra a la silla de jefe de la Cámara de Diputados de la Nación, apunta a que parte de los jefes comunales neokirchneristas fueron beneficiados con por el Fondo del Conurbano.
«Ellos eran manejaban las obras» dijo.

Más moderado fue
Antonio Arcuri que presidió el Fondo de Reparación Histórica del Conurbano entre 1993 y 1999.

Con un pie en el avión -ayer viajó al exterior con su esposa y el matrimonio Duhalde- ensayó un relectura.

«Sin ánimo de polemizar con el presidente, lo que deberíamos preguntarnos es ¿cómo estaría hoy el conurbano si no se hubieran hecho todas las obras que se hicieron con esos recursos?»,
afirmó Arcuri.

Y recordó que cuando Duhalde pactó con
Carlos Menem la creación del Fondo se estimó que era «necesaria una inversión de ese nivel durante 20 años consecutivos» para «corregir la discriminación que padeció el Gran Buenos Aires».

• Techo

Luego, en 2000, con Carlos Ruckauf esos recursos se incorporaron a la coparticipación sobre un cálculo de la recaudación anual del Impuesto a las Ganancias. En principio, se giraba 10% de ese impuesto a Buenos Aires, pero en 1996 se estableció un «techo» de 650 millones por año.

Ese número, citado por actuales y ex funcionarios, permitió una corrección numérica a los dichos del Presidente, que señaló que la provincia recibía
«3 millones de dólares por día» cuando, en rigor, se trataba de 1,7 millón diario.

Al margen, en otra crítica a gestiones pasadas, apuntó a los bonos Patacón que lanzó Ruckauf.
«Entonces ayudamos para que los bonaerenses dejen de ser ciudadanos de segunda clase y se les pague con moneda nacional, plata argentina, y no con papelitos».

En ese momento, Felipe Solá se retorció en su silla. En público y en privado, el gobernador -por entonces vice- defiende la utilidad que tuvieron aquellos bonos para evitar una eclosión en Buenos Aires.

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