25 de marzo 2003 - 00:00

Kirchner, tras el voto aliancista

La campaña presidencial de Néstor Kirchner estrenó un comando en la Capital Federal que se ocupará de las artesanías del proselitismo y de reclutar 8.500 fiscales para los comicios del 27 de abril, que consideran necesitan para el distrito porteño.

La idea de ese numeroso grupo, prácticamente un plenario conformado por una veintena de referentes al mando del subsecretario de Seguridad de la Nación, Alberto Iribarne, es ahora captar la voluntad de los ex votantes de la Alianza. Consideran que a esta altura, el voto peronista está repartido entre los tres candidatos del PJ y que Kirchner necesita remontar la intención de sufragios con los independientes que en 1999 se ilusionaron con un gobierno antimenemista. Ensayan para eso distintas propuestas de medidas con tinte progresista que esa porción del electorado de la Capital Federal pueda ver viables todavía.

La otra preocupación de la campaña porteña del candidato es sentar en las mesas de las escuelas a una tropa de fiscales nutrida. «Se trata como una interna peronista y los fiscales son imprescindibles», señalan y recuerdan que « en la elección a senadores, Gustavo Béliz achicó la diferencia con Alfredo Bravo porque tenía buenos fiscales».

La primera reunión del plenario de campaña, con la idea de recuperar votos en el distrito que gobierna Aníbal Ibarra, ocurrió en el Club Oeste del barrio de Caballito, un lugar sobre la avenida José María Moreno donde tiene la base de su accionar político el ex diputado nacional Eduardo Rollano.

Los encuentros ahora continúan en «La Rosadita», la unidad básica de Daniel Scioli en el Abasto, donde ayer comenzaron a quitar de las paredes los afiches de Carlos Menem para modernizar el ambiente con las estampas de Kirchner.

Las fotos de campaña en ese lugar podrían ser muy variadas, si se tiene en cuenta que así como el subsecretario de Seguridad pilotea la campaña del gobernador de Santa Cruz, el titular de la SIDE, Miguel Angel Toma, armó una lista de candidatos del PJ porteño en la que no está el kirchnerismo, aunque sí algunos de esa nómina. La ecuación es complicada: si Kirchner pacta con Ibarra para que éste oficie de su candidato a jefe de Gobierno porteño, Scioli se vería inmerso en una campaña a favor del frentista. En cambio, la lista del PJ Capital, que Scioli dejó huérfana de candidato a jefe de la Ciudad, se adosaría a la fórmula de Macri. Así aparecerían Scioli abrazado a Ibarra y sus ex candidatos a legisladores y diputados nacionales compartiendo tarima con el principal rival del frentista, Macri.

En los plenarios de campaña que conduce
Iribarne estiman que finalmente el candidato del sector por la Capital en las elecciones del 8 de junio próximo serían o Ibarra o Gustavo Béliz o Rafael Bielsa, en ese orden de chances, o un cóctel Béliz-Bielsa o Bielsa-Béliz, que creen indigerible para ambos ingredientes.

• Pedido

A Ibarra le piden no sólo que pronuncie públicamente su favoritismo con Kirchner, sino que, además, lleve en su aventura reelectoral a uno de la tropa como candidato a vicejefe. Prefieren al titular de campaña del santacruceño, Alberto Fernández, a quien consideran más representativo del equipo, antes que a Bielsa, a quien no identifican tanto con el peronismo.

En esas deliberaciones preelectorales, a Iribarne lo secundan el legislador
Julio Vitobello, Béliz, los bielsistas Guillermo Oliveri y Eduardo Valdez, Jorge Argüello, los peronistas Silvia Gotero y Roberto Digón (a su vez en la lista de Toma), el sindicalista Víctor Santa María, Osvaldo Papaleo e Irma Roy, entre otros.

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