Kirchner, embajador conyugal ante Moyano

Política

En su segundo día de apariciones públicas de alto impacto político, Néstor Kirchner se abrazó anoche con Hugo Moyano en el primer encuentro luego del faltazo del camionero a la jura de los ministros nacionales y la posterior advertencia de que podría pararse «enfrente» de Cristina de Kirchner.

La Presidente no asistió pero, en su lugar, además de su esposo mandó a cinco ministros del gobierno, entre ellos el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, a quien el moyanismo suele sindicar como el responsable de los ataques de la Casa Rosada al camionero.

Estuvieron, además, Julio De Vido, Carlos Tomada y el ministro del Interior, Florencio Randazzo. En tanto, por la CGT, la presencia se agotó al moyanismo y sus aliados: el dueño de casa, Omar Viviani, y el resto del staff que respalda al jefe de la CGT.

Funcionó, también, un juego de compensaciones: el lunes, en Mar del Plata, el matrimonio compartió un acto del que participó todo el elenco que pretende desplazar a Moyano de la jefatura cegetista.

A media tarde, sugestivamente en medio de la furia oficial por el caos que generó una protesta de UOCRA en el centro porteño, desde la CGT se anunció que el ex presidente participaría de la cena organizada por la central en el gremio de peones de taxis para despedir el año.

«Gracias Hugo: gracias por estos cuatro años y medio de apoyo», dijo el patagónico dirigiéndose al sindicalista que lo escuchaba de pie. «Quieren separarnos, quieren dividir al movimiento nacional cuya columna vertebral es el peronismo», agregó sin decir quiénes.

Luego de que Moyano no concurrió a la jura del gabinete de Cristina y no llevó las columnas de camioneros a Plaza de Mayo el día de la asunción de la Presidente, se desató una guerra fría entre la CGT y el gobierno, admitida desde la central pero minimizada por la Casa Rosada.

«No tenemos problemas con Moyano», repetía, una y otra vez, Alberto Fernández mientras los gremios lo acusaban de ser el «López Rega de Cristina» y de ser el promotor de las operaciones contra el camionero.

Pero ayer, rodeado de medio gabinete nacional, Kirchner se apareció por la cena de la CGT y eslabonó una serie de elogios hacia Moyano además de cantar la canción que le gusta a los jerarcas respecto de que reorganizará el peronismo a nivel nacional.

«Cristina me pidió expresamente que les dé un saludo. Ella es una compañera», dijo Kirchner y alentó el aplauso de los moyanistas. También usó la tribuna gremial para repetir que EE.UU. pretende tener «países empleados», en referencia a la crisis por el affaire Antonini Wilson y la teoría oficial de que se trató de una « operación sucia» montada desde Washington para perjudicar a la región.

Como gesto de distensión, un rato antes, la CGT -que hasta ahora había mantenido un silencio sepulcral sobre el tema- emitió un comunicado en defensa y respaldo del gobierno por el tema del «valijazo».

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