El kirchnerismo porteño actúa a dos puntas: por un lado, pretende copar la franquicia local del PJ y, por el otro, mantener y ampliar -con transversales de todo pelaje y colorla alianza que le permitió «ganar» la jefatura de la Ciudad de Buenos Aires, al apoyar la reelección de Aníbal Ibarra el año pasado. El proyecto se lo conoce domésticamente bajo la denominación de «frente peronista transversal» y apunta a la elección legislativa de octubre de 2005.
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Una de las patas fundamentales del proyecto, el albertismo y el denominado «grupo Michelangelo» que encabeza el subsecretario general de la Presidencia, Carlos Kunkel, montó el sábado el V Encuentro de la Militancia. Bajo el pretexto de debatir sobre distintas áreas de gestión (economía, derechos humanos y seguridad, democracia, medios de comunicación y cultura nacional), pasaron lista en la Facultad de Derecho de la UBA a los cuadros técnicos y políticos -muchos de ellos, potenciales candidatos a los comicios de renovación de la Legislatura y de las bancas metropolitanas en el Congreso nacional-con que cuentan para la pelea dentro y fuera del partido.
Acompañando a Alberto Fernández y a Kunkel se encolumnaron las caras habituales de Juan Carlos Dante «Canca» Gullo, Héctor Capaciolli (secretario de Descentralización de la Ciudad) y Juan Manuel Olmos, más la funcionaria de Defensa de la Competencia, Patricia Vaca Narvaja, y el coorganizador del evento, el líder de la federación de porteros, Víctor Santamaría. Se dejó ver también la única senadora justicialista del distrito, María Laura Leguizamón, que cuenta con mandato hasta 2007.
La presencia de Olmos y Santamaría ( dueño de un importante caudal de votos en el Congreso del PJ y del sindicato de encargados de edificios) confirma la idea del albertismo de quedarse con el sello, aun cuando esté electoralmente devaluado, y recuperar su imagen y protagonismo.
No se descarta el intento de que haya una renovación de autoridades antes de que termine el año o bien a comienzos del que viene, de cara a coronar al jefe de Gabinete en la estructura que, en principio, servirá para hacer un frente electoral que llevaría al canciller Rafael Bielsa, en calidad de aspirante a una diputación nacional, con el eventual esponsoreo compartido entre Kirchner, Alberto Fernández e Ibarra.
Las adhesiones que colectó el jefe de Gabinete para este encuentro demuestran que, más allá del aporte que puedan realizar el escritor Miguel Bonasso o ex chachistas como Nilda Garré o Darío Alessandro desde afuera del PJ (los cuales serán bienvenidos), ha postergado en jurisdicción porteña a otras tribus del riñón kirchnerista, por caso, la que lidera el director del Estado en Papel Prensa, Dante Dovena, declarado enemigo de entrecasa del jefe de Gabinete y, por ahora, perdedor en esta interna. Este sector quedó desplazado a una posición marginal en la Ciudad y tratará ahora de hacer méritos ante Néstor Kirchner, recogiendo en ambulancia a duhaldistas o cualquier puntero partidario malherido en el conurbano bonaerense, merced a los acuerdos que tejió Fernández en la Capital Federal.
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