9 de noviembre 2005 - 00:00

Kirchner festejó en público elección

Esperó 16 días. Pero ayer, finalmente, Néstor Kirchner festejó en público el resultado electoral del 23 de octubre en la provincia de Buenos Aires. Lo hizo en suelo bonaerense, fiel a una lógica: en esa comarca, el patagónico se trenzó en un duelo terminal con Eduardo Duhalde. Y ganó.

Desde Ezeiza, donde inauguró un laboratorio de control de emisiones gaseosas, Kirchner desgranó un agradecimiento tardío a los que votaron las listas del gobierno y se entretuvo, paladeando una revancha, con reproches contra quienes «querían volver para atrás» y elogios para sus socios en la cruzada contra el duhaldismo.

• Compromiso

«Gracias por ese maravilloso día 23 de octubre», dijo y disculpó a su esposa, Cristina Fernández, por no estar presente. «Ya va a venir por acá -se comprometió-. Todos estamos muy agradecidos por la confianza, por la voluntad de cambio, de transformación.»

Hasta el mediodía de ayer, Kirchner había gambeteado cualquier referencia a la elección. Primero los estallidos en Haedo y Avellaneda, y luego los enredos por la Cumbre de las Américas volvían destemplado e inoportuno que se desgarre con un alarido victorioso.

Pero en su primer acto fuera de la Casa Rosada -la semana pasada compartió tarima con Julio De Vido pero no se salió del guión de gestión-, Kirchner retomó, ahora ganancioso, el discurso de barricada que desplegó durante los cuatro meses previos a la elección.

Se detuvo, además, en ponderar a
Felipe Solá. El gesto presupone un reconocimiento al gobernador, promotor de la ruptura con el PJ duhaldista aun tironeando contra habitantes de la Casa Rosada que preferían -¿Kirchner no?- un pacto a una disputa.

Para
Alejandro Granados, intendente de Ezeiza, también reservó unas líneas. Es un caso emblemático: ex menemista, el jefe comunal coqueteó con Duhalde hasta que horas antes de que cerrara el libro de pases mandó un fax de adhesión al despacho de Aníbal Fernández.

• Valoración

Aunque en privado Kirchner saludó a gobernadores e intendentes por la elección del 23 -desde Eduardo Fellner hasta Raúl Othacehé-, los de ayer fueron sus primeros agradecimientos públicos. El lugar y los bendecidos aportan, por tanto, una valoración adicional.

En el lenguaje gestual, las presencias de
Aníbal F., el ministro de Gobierno Florencio Randazzo -que se integraría al gabinete de Kirchner- y el matancero Alberto Balestrini aportaron otro condimento. Los tres figuran, o querrían figurar, en la grilla para suceder a Solá en 2007.

Pero, por ahora, esa pulseada -que perfilaun semifondo en la Legislatura provincial-deberá adormecerse. Para evitar chispazos anticipados, Kirchner divulgó una orden:
postergar hasta nuevo aviso las maniobras de posicionamiento.

Por eso, al transitar el capítulo poselección, reactivó un planteo recurrente en el libreto oficial.
«Después de tanto sacrificio y esfuerzo de todos de salir del más allá, todos saben de dónde venimos y que todavía estamos luchando por salir del infierno», advirtió.

Luego pidió seguir
«construyendo la identidad nacional» y con tono docente, ordenó a sus soldados demostrar que « nosotros no somos como otros dirigentes, que terminan las campañas electorales y nadie los ve hasta dos meses de la próxima campaña electoral».

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