Kirchner fuerza plan de campaña con obras chicas
-
Caputo destacó la apertura de ofertas para una nueva etapa de la Red Federal de Concesiones
-
Lesa humanidad: Casación negó las domiciliarias de Adolfo Donda y Bernardo Caballero
Néstor Kirchner
De los contactos y sondeos que Kirchner hizo sobre lo que llamó «plan trienal», aunque no está definido si se presentará como tal, escuchó algunas recomendaciones. Fue recurrente el planteo respecto de la necesidad de que gobernadores y alcaldes tengan más participación.
«Mayor agilidad» fue el pedido que, sin usar nombres, apuntó a De Vido y José López. Kirchner, como si desconociera la cuestión operativa, prometió mejorar ese aspecto. Lo sabe: cada obra, por mínima que sea, obliga a gestiones trabajosas en Planificación.
Hay una doble motivación en la nada original idea del «plan trienal» de obras -Perón, con mandatos de seis años, prefería los quinquenales- que se vinculan entre sí: amortiguar el inevitable, según admiten los Kirchner, impacto de la crisis y su eventual efecto electoral.
De manual: todo lo que Kirchner dice, hace o calla se estructura en función de las urnas del año próximo. Y el plan de obras responde a esa lógica primordial. «Estábamos mal pero vamos mejorando. A Cristina le dan mejor los números», dice y quiere contagiar optimismo.
Con obras en marcha, y el oficialismo activo, especula Kirchner: «La gente volverá a confiar en nosotros y a vernos como los únicos capaces de gobernar». Teoría recurrente para el peronismo que no siempre funcionó. No le funcionó, por caso, a Eduardo Duhalde.
Sobre el bonaerense, hablando del escenario 2009, Kirchner aporta algunas impresiones. «Duhalde no puede organizar ninguna oposición seria ni con pretensiones», sostiene y es su forma, al pasar, de restarle chances también a Francisco de Narváez, candidato del duhaldismo.
Insiste con la inhabilidad de Elisa Carrió y vuelve a aportar a mirar hacia Mauricio Macri: «El que siempre está, aunque muy lejos, es Macri». No oculta Kirchner que el jefe de Gobierno porteño es su enemigo preferido. ¿Y Cobos? «Se va a lucir en poco tiempo», pronostica.
El fantasma del conflicto rural, que preocupa a los dirigentes del interior, no es para Kirchner un tema delicado. «Se van a echar a la gente en contra», avisa mientras recomienda, casi ordena, no confrontar con el campo. «Se van a caer solos, solitos.»




Dejá tu comentario