Kirchner intenta un cobismo sin Cobos
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Gerardo Zamora
A los tumbos, Zamora atravesó campeó la crisis chacarera. Con la 125 figuró en la lista -abundante- de malditos de Kirchner cuando su senador, Emilio Rached, desoyó las sugerencias de la Casa Rosada y votó contra las retenciones móviles, lo que derivó en el desempate de Julio Cobos.
A vuelta de correo, el gobernador podrá reprocharle a Kirchner que en 2005, como gesto concertador, incorporó a Marta Velarde -que había sido candidata a vice de José María Cantos en la interna del PJ- en la lista de diputados. Días atrás, Velarde emuló a Felipe Solá y dejó el FpV. Esa alianza sinuosa entre Zamora y el patagónico se despeja frente a un dato contundente: el gobernador se recortó hace tiempo como un candidato imbatible y para el gobierno, deseoso de titulares bondadosos, abrazó al santiagueño en busca de un éxito.
Se anotó, de todos modos, un dato a favor: por necesidad u olfato -o la sumatoria de ambas cosas-, Zamora no se despegó de los Kirchner durante el caos rural y tampoco se malquistó con el gobierno cuando el vice Cobos se desmarcó del kirchnerismo. Se movió en línea con Miguel Saiz (Río Negro) mientras Arturo Colombo (Corrientes) y Eduardo Brizuela del Moral (Catamarca) quemaron los papeles de su matrimonio con los K. Ahora, reservadamente, retomaron los contactos con la quinta de Olivos. La indicación es específica: Kirchner quiere reconquistar a los ex radicales K que estaban prendados con Cobos, pero, claro, sin la intermediación del vicepresidente. Los operadores que van a Olivos a buscar indicaciones salen masticando un concepto: cobismo sin Cobos. El correntino Colombi, que en octubre próximo enfrenta la elección de gobernador, ha sobreactuado para merecer la amnistía oficial: sus legisladores votaron la eliminación de las AFJP, el Presupuesto 2009 y harían lo mismocon la prórroga del impuesto al cheque. En el último tiempo, Colombi dejó de rezarle a diario a Cobos, En Casa Rosada especulan con otro factor: el pacto de la UCR moralista -por Gerardo Morales- y la CC de Elisa Carrió acotó el margen de acción de los radicales antes K, luego cobistas; ahora en tránsito.
En simultáneo, con menos gestos de por medio, se opera también sobre el catamarqueño Brizuela del Moral. Por lo pronto, un puñado de alcaldes del Frente Cívico y Social de Catamarca, que ordena el gobernador, pasó la semana pasada por el despacho del ministro del Interior, Florencio Randazzo.
Ese club, encabezado por Simón «Coco» Quintar de Tinogasta, llegó de la mano del correntino Roberto Porcaro, socio de Rudy Ulloa Igor, diseñador de Compromiso K -más allá de que ahora el sello lo desangra Damián Barihoff- que, como radical K, siempre maldijo la entronización de Cobos como vice de Cristina.Por otra vía, Kirchner mandó a apaciguar la embestida que Armando «Bombón» Mercado, a través de Lucía Corpacci, la vice PJ de Brizuela, había puesto en marcha. Una cuota de quietud para pasar el verano norteño antes de la elección de marzo, que abrirá el calendario 2009.




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