Néstor Kirchner quedó anoche a punto de quedarse con el control del bloque peronista. Después de un día de negociaciones, se alejó el fantasma de una segura división en el bloque PJ después de que el kirchnerismo avanzó en captar diputados independientes del bloque y convencer a los reacios de aceptar una conducción de cuatro miembros con amplia mayoría oficialista. Ayer hubo un cruce de ofertas entre ambos bandos en el encuentro en la mesa de bloque, pero recién hoy a las 13 se dará el final en un encuentro de la bancada. De triunfar finalmente el sector K, los diputados quieren estrenar conducción sesionando esta tarde para debatir el proyecto de Ley de Educación Técnica que les pidió el Presidente.
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El duhaldismo parecía anoche imposibilitado de oponerse al número de diputados que reunió el kirchnerismo -superaban los ochenta- y, además, se encerró en el grupo de bonaerenses puros para tomar su decisión. Frente a esa posición, incluso, se dejó de hablar del requisito de contar con los dos tercios de la bancada para modificar su conducción. Anoche, los duhaldistas bonaerenses debatían quedarse o partir del bloque PJ, pero hasta esa posibilidad, casi segura hace 48 horas, parecía diluirse.
La acción comenzó en la reunión de la mesa de conducción al mediodía. Allí inició las deliberaciones José María Díaz Bancalari y luego se retiró para que comenzara el debate sobre su sucesión, provocado tras haber pedido la licencia por presión del kirchnerismo al integrar la fórmula a senadores junto con Hilda Chiche Duhalde.
En ese encuentro el kirchnerismo planteó incorporar a la mesa de conducción a Osvaldo Nemirovsci y a Jorge Argüello. De ese cuerpo emergería un cuarteto integrado por Nemirovsci-, Argüello, Juan Manuel Urtubey y Carlos Caserio -estos dos últimos integran ya la mesa- que reemplazará las funciones ejecutivas que deja Díaz Bancalari.
El duhaldismo contestó inicialmente que esa propuesta era imposible. Hasta último momento, intentaron impedir que se sumara algún diputado a la mesa, pero luego pidieron tiempo hasta hoy para hacer consultas «fuera del Congreso», lo que significa con Eduardo Duhalde.
• Debate
Anoche, incluso, continuaban debatiendo si permanecían o no en la bancada, pero lejos de tener la fuerza de decisión que mostraban hace una semana.
¿Que pasó entonces en el medio? Usando los medios de persuasión con que cuenta un gobierno, los kirchneristas retomaron en las últimas 24 horas la iniciativa y, de alguna manera, puede resumirse que hicieron un curso intensivo de política parlamentaria.
Liderados por Nemirovsci, abandonaron el encierro y la prepotencia que tuvieron como estrategia en los últimos días para hacerse de la conducción del bloque. Con esa arma -y una fortísima presión de la Casa de Gobierno que operó en paralelo durante toda la tarde-, consiguieron doblegar la voluntad de algunos independientes que tenían «contención» de un duhaldismo que aparecía encerrado en su núcleo bonaerense. También hubo otros diputados que dudaban -como el caso del kirchnerista santafesino Julio Gutiérrez, que se retira de su banca en diciembre- y prefirieron no poner en riesgo su provincia y acatar las órdenes de sus gobernadores, antes que entrar en una pelea en la que tampoco obtenían respuestas del duhaldismo.
En medio de esto, los bonaerenses se debilitaban al incrementarse las críticas al propio Díaz Bancalari por haber pedido licencia sin consensuar con el resto del duhaldismo.
Los vicepresidentes que integran la mesa de conducción -sobre los que el duhaldismo pensaba recostar la conducción- dejaron en evidencia que no estaban dispuestos a cargar con ese peso. Hasta el pampeano Manuel Baladrón -vicepresidente primero y, por lo tanto, heredero directo de la jefatura- le decía con amargura por la tarde a un independiente: «Para qué voy a seguir encabezando un bloque donde no puedo hablar con el Presidente».
Frente a esta situación, el sector más duro del duhaldismo seguía anoche insistiendo con la necesidad de romper con el kirchnerismo: «Si no rompemos hoy, en diciembre no vamos a imponer nada».
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