El momento no podría haber sido mejor: horas antes, Néstor Kirchner había anunciado que cancelaría su deuda con el FMI. Con ese coro de fondo, el gobierno logró bloquear a los grupos críticos y avanzar en el control de la CTA de Víctor De Gennaro. El fin de semana, en el microestadio de Lanús, las tribus K de la central lograron que la franquicia provincia de Buenos Aires de la CTA respalde al gobierno y, sobre todo, acallar a los sectores ligados al ARI, el socialismo y el PC, opositores a Kirchner. La maniobra, pergeñada en tándem por los grupos que responden a Luis D'Elía y Edgardo Depetri, la FTV y el Frente Transversal, con el aporte de piqueteros como Octubres, actúa como preliminar de una jugada mayor: el congreso nacional de CTA que se hará en Córdoba en marzo.
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Allí, los kirchneristas quieren definitivamente alinear a la CTA con del gobierno, aun a costo de que De Gennaro quede aislado. Esta vez, de hecho, el líder -que oscila entreel apoyo y la crítica respecto de Kirchner- se desplazó del centro de la escena.
En marzo, en cambio, la pulseada podría ser más dura porque, a su vez, el congreso nacional en Córdoba será la antesala de la renovación de autoridades de la CTA, elección programada para agosto del próximo año.
• Quejas
Entre viernes y sábado, con la noticia del pago al FMI fresca, las quejas de los opositores se licuaron. Víctor Mendivil, de Judiciales y línea PC, tuvo que insistir con un planteo histórico de la CTA para guadañar a Kirchner: el pedido de personería para la central. Lo demás fue música para los oídos de la Casa Rosada. «No se olviden de que le pagamos al Fondo», saludó Juan José Cantiello, antes de abrir el debate. Cantiello es secretario General de la CTA Buenos Aires, diputado provincial y mano derecha de D'Elía.
Lo escoltó Daniel Barragán, dirigente de ATE, adjuntode los estatales y espada de Depetri en la provincia. Ese dúo tuvo, además, un aliado sorpresivo: Roberto Baradell, de SUTEBA, que moderó su antiguo perfil crítico, viene de la Celesta, ahora alineada mayoritariamente con el ARI.
Lo de Baradell se explica por la mutación de Hugo Yaski que a partir de la Ley de Financiamiento Educativo que impulsa Daniel Filmus guardó bajo la mesa todos sus reclamos.
Pero ese agrado sobre las medidas centrales del gobierno no garantiza, juran los pro Kirchner, silencio: la CTA, sobre todo el sector de ATE, martillará con el reclamo de aumento salarial para los estatales, medida que -según el Presupuesto 2008- no está en los planes del gobierno. «No pensamos hacer kirchnerismo bobo» encontraron como eslogan. « Coincidimos con las líneas centrales del gobierno pero seguimos reclamando que haya una mejor y mayor distribución de la riqueza», retoman los voceros su planteo recurrente.
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