22 de abril 2003 - 00:00

Kirchner presentó su plan de gobierno

El candidato presidencial por el Frente para la Victoria, Néstor Kirchner, presentó hoy su plataforma electoral rodeado por los principales hombres del duhaldismo, en lo que intenta traducir como una imagen de gobernabilidad.

Con el objetivo de construir un modelo argentino de "producción, trabajo y crecimiento sustentable", Kirchner definió las seis líneas de su plan que abarcan propuestas en materia económica, de contención social, salud, educación, relaciones internacionales y seguridad.

El santacruceño afirmó que se trata de un proyecto para ser implementado por "liderazgos racionales, a despecho de mesianismos, fundamentalismos y recetas mágicas".

El plan, que fue elaborado por 1.800 técnicos que trabajaron en 40 áreas específicas, constituye -según Kirchner- "la letra de su compromiso" ante el electorado que "no necesita más ni enamorarse ni creer en ninguna promesa".
   
"Este es nuestro compromiso frente al enorme escepticismo de aquellos presidentes que dijeron cualquier cosa en la campaña y después no la cumplieron o, lo que es peor, se transformaron en instrumentos de los intereses que prometieron poner en caja", acusó desafiante el santacruceño.
   
Las encendidas críticas del postulante oficialista hacia las administraciones Menem y De la Rúa arrancaron las más fuertes ovaciones entre el público que colmó el auditorio del Teatro Coliseo, en su mayoría integrado por ministros y funcionarios del Gobierno nacional.

En la primera fila, pero sin subir al palco, se sentó el ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien terminó acordando con Kirchner su continuidad al frente del Palacio de Hacienda si el santacruceño logra imponerse en los comicios del próximo domingo.
   
El arribo de Lavagna y su par de Salud, Ginés González García, al teatro provocó encendidos aplausos entre los militantes, que se repitió más tarde con la aparición en escena del binomio del Frente para la Victoria.
  
Parado sólo frente a un atril en el escenario, en el medio de una bandera argentina y dos pantallas gigantes, Kirchner arengó: "Vengo a refundar un país normal, a superar el quiebre de valores y la falta de rumbos".
   
Con un tono monocorde -su discurso fue leído- que se elevó sólo para remarcar diferencias con sus adversarios en la carrera electoral, el candidato definió su programa como "un capitalismo nacional con movilidad social ascendente" en el que el poder económico esté "subordinado al poder político nacional".
   
También planteó la necesidad de recrear un Estado "presencial, reparador, protector y promotor", cuyo objetivo central sea el de "recuperar el control y poner igualdad donde el mercado no repara".

"Hay que ponerle fin a las recetas neoliberales que sólo entienden de ajustes", aseveró, tras lo cual agregó su propósito de darle al país "administración, gobernabilidad y estabilidad con inclusión social".

Kirchner puso de relieve la gestión de González García en materia de Salud, mencionó el programa Remediar y la ley de genéricos, remarcó sus ideas sobre el futuro del sistema educativo y puntualizó su determinación en favor de profundizar la contención social a las familias en riesgo.

Además, propuso llevar adelante una fuerte lucha contra la evasión para "terminar con la Argentina en la que el hilo se corta por lo más delgado", e impulsar un sistema de premios y castigos porque ahora "cumplir con la ley no tiene premio ni reconocimiento social".

Sobre el tema de la deuda externa, Kirchner dijo que tiene principios básicos de negociación que implican una reducción de los montos de las tasas de interés y una ampliación de los plazos para los vencimientos.

No dejó afuera de sus ataques al candidato del Movimiento Federal Recrear, Ricardo López Murphy, cuando llamó a los argentinos a "tener muy buena memoria" para terminar con esa "maldición malinche" que dice que "hay que ser buenos con los poderosos y poderosos con los débiles".
   
Y advirtió: "No vaya a ser cosa que por falta de memoria volvamos a instalar la insensibilidad en la Casa Rosada".

El santacruceño también acusó a López Murphy de "retar" a los argentinos y "pedir uno de los mayores ajustes", y recordó el paso del economista por la administración De la Rúa. "Hoy nos quieren decir qué tenemos que hacer y cuando tenían la lapicera la aplicaban para ajustar a los que menos tienen".
   
Tras definir su propuesta como "un nuevo tiempo, una nueva Argentina, un nuevo amanecer", el santacruceño terminó la presentación en medio de las estrofas del himno nacional que empezaban a sonar en el teatro.
  
Antes de entonar la marcha peronista, los militantes aplaudieron al candidato y a su vice, Daniel Scioli, subidos en el escenario, a la vez que desgranaban cánticos críticos hacia el menemismo.

Entre el público, el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, los ministros de la Producción, Aníbal Fernández, y de Educación, Graciela Giannettasio, y el secretario general de la Presidencia, José Pampuro, se mostraban eufóricos con la presentación de su postulante.

Otros funcionarios como el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, y el embajador en los Estados Unidos, Eduardo Amadeo; se mezclaron en los aplausos con dirigentes con posiciones sensiblemente opuestas, como el caso del sindicalista Ricardo Cirielli.

Dejá tu comentario

Te puede interesar