Kirchner transversal; suma jefes UCR a costa de su lista
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Cristina
Fernández
de Kirchner
se mostró
junto a
trabajadores
de la
construcción
en el norte
del conurbano,
en una
visita a obras
que se
desarrollan
en San
Fernando.
En la Casa Rosada hasta se paladeó la alternativa de que Posse escolte a la primera dama, Cristina Fernández, en la boleta de candidatos a senadores del kirchnerismo. Una oferta similar escuchó el marplatense Daniel Katz, también radical y cercano al gobierno.
El raid presidencial por los municipios radicales -donde reparte obras y elogios a los intendentes- carece de ingenuidad.
Conocedor de que esos caciques tienen altos niveles de adhesión, Kirchner se les encima para hacer su propia cosecha electoral.
El fenómeno también funciona al revés. Mostrándose con Kirchner, los intendentes -además de beneficiarse con los recursos del Estado- eclipsan, o al menos neutralizan a sus opositores locales. ¿Por qué votar al FpV en esos distritos si Kirchner apoya a los jefes radicales?
La bondad patagónica no es gratuita. En la Casa Rosada descuentan que García, Posse, Meoni y Gutiérrez, con matices, repartirán la boleta de Cristina Fernández pegada a la de sus candidatos locales y seccionales. De ser cierto, para Luis Brandoni es una pésima noticia.
Hay visiones más pretenciosas. «Están con un pie acá», aseguró, anoche, un kirchnerista, sobreentendiendo que el «acá» es el oficialismo. Sin embargo, el cuarteto radical se rehúsa a ser considerado como parte del espacio K. «Es apoyo institucional», recitan.
• Indiferencia
El pataleo de los dirigentes del kirchnerismo en esos municipios fue, hasta ahora, infructuoso. Alguno, inclusive, se arriesgó a sugerir en la Casa Rosada que se suspendan las visitas del Presidente. Recibió primero indiferencia, luego un reto.
Para los peronistas que emigraron al FpV y que hace años reman contra Posse y García -más de una vez recibidos en Balcarce 50- la actitud de Kirchner es una herejía. Soñaban con que el efecto-Cristina haría accesible una buena elección para imaginar una victoria futura.
Kirchner no piensa igual: no le tembló el pulso a la hora de respaldar a los dos intendentes a pesar de que tomar esa actitud equivalía a zapatear sobre las boletas del kirchnerismo.
Virtualmente lo hizo cuando halagó a García en Vicente López, luego a Meoni en Junín y ayer a Posse en San Isidro.
De algún modo, implica reeditar la aventura transversal, pero en vez de piqueteros y grupos de izquierda, ahora Kirchner optó por radicales con prestigio.




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