26 de febrero 2004 - 00:00

Kirchner y Batlle con Duhalde por su duelo

Kirchner y Batlle con Duhalde por su duelo
Néstor Kirchner y Jorge Batlle coincidieron ayer en el velatorio de la madre de Eduardo Duhalde, que falleció anteayer a los 91 años por una afección cardíaca. Por la mañana, Kirchner llegó a la funeraria de Lomas de Zamora donde eran velados los restos de Ester Maldonado junto al jefe del Gabinete, Alberto Fernández, y pocos minutos después se produjo el imprevisto arribo del presidente uruguayo.

Batlle se trasladó especialmente a la capital argentina para presentarle sus condolencias a Duhalde, que había suspendido un viaje a Montevideo programado para la víspera en su calidad de representante permanente del Mercosur.

«Vinimos a acompañar a Duhalde y a su familia», dijo Kirchner a periodistas después de permanecer durante una hora en el velatorio, de donde se retiró antes que lo hiciera Batlle. El santacruceño habló a solas con su antecesor en Olivos alrededor de 10 minutos, en un aparte del velatorio. Con el jefe de Estado del Uruguay intercambiaron saludos muy cordiales, aunque obviamente nada se habló de los entredichos diplomáticos recientes, ya superados, por el reclamo nacional por la desaparición y muerte de la nuera del poeta Juan Gelman, que involucraría a militares orientales que actuaron en la represión ilegal.

Cuando se acercó hasta suelo lomense, se encontraban en la sala los senadores Antonio Cafiero, Mabel Müller y María Laura Leguizamón, y el ministro de la Corte Suprema de Justicia, Juan Carlos Maqueda. Un rato después de la llegada del primer mandatario, arribó el gobernador bonaerense Felipe Solá. Raúl Alfonsín mantuvo una conversación telefónica extensa con el cacique de Lomas de Zamora.

Por la capilla ardiente, hubo un desfile incesante de figuras que se acercaron a darle las condolencias a Duhalde. Los empresarios Oscar Vicente y Luis Pagani; Mauricio Macri y el presidente de la AFA, Julio Grondona, se cruzaron con el corredor de autos Raúl Aventín, Daniel Scioli y Karina Rabolini, más funcionarios como Roberto Lavagna, José Pampuro, Ginés González García o Aní bal Fernández. Desde el Congreso, arribaron José María Díaz Bancalari, Daniel Basile y Eduardo Camaño, por mencionar a los más notables.

El ex presidente permaneció en todo momento acompañado por su esposa Hilda Chiche González de Duhalde y los cinco hijos del matrimonio: Juliana, Analía, María Eva, Agustina y Tomás. La preocupación familiar era saber cómo iban a ocuparse de la mamá de Chiche, octogenaria, y que vivíaen compañía de doña Ester en la misma casa del conurbano. Por suerte, tiene muchos nietos dispuestos a acompañarla y cuidarla.

Entre las innumerables coronas que llenaron la sala y buena parte de la cuadra de la casa velatoria se contaron las enviadas por
Alfonsín; Kirchner y su esposa, Cristina Fernández; las de los gobernadores de Santa Fe, Jorge Obeid, y Chubut, Mario Das Neves, y muchas otras de municipios, gremios y funcionarios de los gobiernos nacional y provincial.

Ester Maldonado
falleció el martes por la tarde, a los 91 años, víctima de una enfermedad que había obligado a su internación durante algún tiempo en la clínica de la Fundación Favaloro.

Sus restos fueron inhumados en la víspera en el panteón familiar de los Duhalde en el cementerio de Lomas de Zamora, donde ya descansaba el cuerpo del padre del ex intendente, gobernador de Buenos Aires y jefe de Estado.

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