28 de mayo 2008 - 00:00

Kirchner y el PJ denunciaron golpe

«Estos no son los del Grito de Alcorta: no pelean por producir, pelean por un alquiler más alto.» Desde la cabecera, Néstor Kirchner abrió el juego para detonar una ráfaga de críticas que, en su micromundo PJ, el resto de los dirigentes multiplicó hasta el delirio.

«El verdadero enemigo son los pools de siembra», agregó el ex presidente para ensayar una distinción en el mapa de los chacareros que el propio gobierno se olvida, sistemáticamente, de hacer. «Hay que analizar la composición social del campo: no es uniforme», insistió.

Quizá porque, encerrado en la sede de la calle Matheu carecía de la adrenalina de las cámaras de TV y el tumulto de los actos, el patagónico estuvo curiosamente manso. Las palabras más duras sonaron luego, cuando se leyó el documento partidario de apoyo a Cristina de Kirchner.

La repetida mención de que el campo tiene un comportamiento «antidemocrático y golpista» y el toreo de que constituyen «un partido agrario» fueron, al terminar el encuentro, algunas de las parrafadas duras que leyó, como portavoz de turno, Jorge Capitanich.

El gobernador del Chaco conocía el texto casi de memoria: de hecho, más allá de los agregados que se hicieron, sugeridos aquí y allá, durante la ronda, la redacción original la hicieron, a cuatro manos, Capitanich y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

Hugo Moyano, jefe de la CGT, recomendó destacar «la recuperación del salario» y varios gobernadores, entre ellos Celso Jaque (Mendoza) y sobre todo Oscar Jorge (La Pampa) pidieron machacar sobre «la defensa de los pequeños y medianos productores».

Hay, subterráneas, otras influencias: el término «destituyente» que se le imputó a la protesta de los chacareros alumbró en un documento cuya confección se atribuye a un grupo que integran Horacio Verbitsky, Carlos Casullo y Jaime Sorín y que fue, tres semanas atrás, rubricado por 750 intelectuales y artistas (si los hubiera en el país).

El texto de cinco puntos presentado anoche por Capitanich, junto con Sergio Urribarri y Mario Das Neves, practica una defensa de la gestión oficial -sobre todo la de Néstor Kirchner-y acusa a las entidades rurales de querer «imponer» en vez de «negociar».

Antes, Kirchner saludó uno por uno a los consejeros. De la «mesa chica» sólo faltaron dos: la tucumana Beatriz Rojkes, de viaje por Bruselas, y el cordobés Carlos Caserio, delegado dual de Juan Schiaretti y José Manuel de la Sota, díscolos del kirchnerismo.

Hubo que agregar sillas: a los 25 miembros formales se agregaron los apoderados del partido, Carlos Zannini y Jorge Landau, y el operador Juan Carlos Mazzón, que sonrió durante toda la reunión sentado, codo a codo, a la izquierda del ex presidente.

Como la queja recurrente hacia adentro se refiere a la falta de información y comunicación, Alberto Fernández tomó la precaución de aparecerse con su PC portátil para mostrar un Power Point sobre la situación del campo y las propuestas oficiales.

  • Anacronismo

    Tuvo que hacer circular su Laptop porque, quizá como indicio de abandono o anacronismo, en esas oficinas del PJ no había una pantalla donde se pudieran reflejar los gráficos estadísticos que a lo largo de media hora explicó, detallista, el jefe de Gabinete.

    El asunto, espinoso, de la comunicación fue uno de los pocos, sino el único, momento de reproches.

    - Hay que informar mejor: si no tenemos los medios de comunicación debemos recurrir a la militancia -dijo Das Neves mirando a Fernández.

    - En eso tenemos que colaborar todos --replicó, sutil, el ministro, que todavía gruñe por la renuncia que hace un mes el chubutense le recomendó por los diarios.

    Allí terminó la discordia. Había otros, y ausentes, a los que castigar: Eduardo Buzzi fue el puching ball preferido de la mayoría. También abundó el fraserío contra al entrerriano Alfredo de Angeli, no desprovisto de chistes propios de una fonda orillera.

    Alguno, setentista, prefirió embestir contra Luciano Miguens. «Verlo arriba de un tractor saludando a la Perón me revuelve el estómago», dijo Juan Carlos Dante Gullo sobre el titular de la Sociedad Rural.

    Al principio, para abrir la charla, Kirchner cumplió con el minué de hablar del «orgullo» de presidir el PJ y poder, «después de muchos años de intervención y diáspora», reorganizar el partido.

    «Es importante presidir este partido. Voy a darle vida para que sea el apoyo de cada gobierno provincial y municipal, y del gobierno nacional, y una herramienta de respaldo al trabajo militante de todos», prometió.

    Nada dijo sobre que, hasta no hace mucho, soñaba con fundir al PJ en una especie de movimiento kirchnerista.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar