14 de abril 2008 - 00:00

Kirchnerismo descubre el debate por el campo

Daniel Scioli
Daniel Scioli
Unos, en sus pueblos, tuvieron que moverse casi como prófugos: con el campo rebelado, hubo intentos de agresiones, escraches y alguna cachetada al aire. Otros, ex piqueteros urbanos, salieron a correr caceroleros y a batallar contra los piquetes rurales.

Los dos grupos engruesan las filas del kirchnerismo bonaerense y conviven en el bloque legislativo del FpV: tierra agitada, los diputados K se entreveraron en una discusión que marcó más que matices con respecto a cómo encarar el conflicto con el agro.

Ocurrió la semana pasada, en dos reuniones consecutivas de la tropa de diputados K bonaerenses, para analizar qué postura, vía documento, tomarían frente al enfrentamiento entre Cristina de Kirchner y las entidades agropecuarias que cuestionan la suba de retenciones.

- Acá o se está con Cristina o se está contra -Cristina avisó, en uno de los momentos más tórridos, la diputada Liliana Di Leo, platense y cristinista.

- No hay que entender todo como si fuera un River-Boca -intercedió Guido Lorenzino, una de las espadas de Daniel Scioli en el Parlamento e hincha de Boca.

- Pero hay que entender que con la confrontación se logran avances -se sumó Fernando «Chino» Navarro, ex jefe de ese bloque y cojefe junto a Emilio Pérsico, del Movimiento Evita.

- Todos apoyamos al gobierno, pero evitemos la palabra retenciones -apareció Hugo Bilbao, dirigente del sur bonaerense y estalló, a coro, el club piquetero con Laura Berardo (Libres del Sur) y Sandra Cruz (Frente Transversal) a la cabeza.

Lo que pareció una discusión sobre formas, casi semántica, escondió la disputa sobre la matriz del pankirchnerismo: los piqueteros del conurbano versus el interior, con un silencio cauto de los caciques del Gran Buenos Aires, que sólo rompieron Jorge Varela y Lorenzino para respaldar la postura de los legisladores de la provincia rural.

Entre tachones y borrones, circulaba de mano en mano el texto que había redactado Raúl Pérez, jefe del bloque, y que fue, al fin de la tarde, aprobado en el recinto con una defensa de la teoría distributiva de la Casa Rosada pero sin la pólvora que proponían los piqueteros.

Cuando la charla andaba a los tumbos, Juan Garivoto irrumpió para una larga exposición que terminó con una frase inquietante: «Cuando -dijo el marplatense- el peronismo eche por la ventana a sus compañeros de siempre, dejará de ser peronismo».

Mensaje cifrado que revisa el debate entre peronistas y piqueteros y que tuvo, en diciembre pasado, un momento de tensión cuando los legisladores de las organizaciones sociales evaluaron la posibilidad de armar un bloque propio para no compartir bancada con los ex duhaldistas.

Al final, el texto llevó la firma de 56 de los 59 legisladores del FpV, y en el recinto contó, además, con el respaldo del bloque de radicales K que coincidían, en la matriz, con el planteo del interior: el campo no puede ser asumido como un enemigo.

Por las formas, por el escenario, sirvió como vidriera para entender la convulsión interna en el kirchnerismo y los primeros atisbos, tímidos, en voz baja, plagados de precauciones, de debate en el seno del espacio que comanda el ex presidente Néstor Kirchner.

Luego, el tema fue discutido en el Senado, donde también salió con el respaldo mayoritario de los legisladores kirchneristas, dato que era festejado por el jefe de ese bloque, Osvaldo Goicochea, dirigente del interior, puntualmente de la Quinta Sección.

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