12 de mayo 2008 - 00:00

Kirchneristas buscan sobrevivir a la crisis

Alberto Pérez
Alberto Pérez
Sobre la hora se fueron cayendo algunos invitados. Hubo, no del todo secretamente, activos militantes para que la cumbre se diluya. Pero, aunque con menos presencias que las esperadas, los alcaldes y legisladores kirchneristas del interior bonaerense se reunieron en la costa para imaginar una sobrevida al conflicto del campo.

Unos treinta intendentes, más veinte legisladores entre diputados y senadores provinciales, encararon en esos dos días de análisis y debate en Villa Gesell el Espacio del Interior Bonaerense, que, lejos de ese formalismo, ya se conoce como «Grupo Gesell».

Hay, de fondo, una primera distinción: los dirigentes del interior, arrinconados por los chacareros, se quejan de que les faltan « herramientas» para enfrentar en sus distritos el conflicto agropecuario. Sin información ni armas para negociar, quedan entre dos fuegos.

Ese fue, de hecho, el motivo de la convocatoria: juntarse para evaluar cómo enfrentar un conflicto que les estalla enfrente de sus municipalidades y donde las respuestas que buscan los productores se dan, o se mezquinan, bien lejos: en la Casa Rosada.

Para no contaminar la reunión con internas del PJ, la presencia fue variada: delegados de Daniel Scioli como Martín Ferré y Roberto Passo, randazzistas como el anfitrión Jorge Rodríguez Erneta, anibalistas como Mircovih y hasta un amigo de Alberto Balestrini, el diputado nacional Luis Ilarregui.

La cumbre la comandaron Rodríguez Erneta y los jefes de los bloques de diputados y senadores, Raúl Pérez y Osvaldo Goicoechea. Hubo, además, intendentes de todas las secciones electorales del interior de la provincia.

El encuentro, según lo previsto, se repetirá en un mes en Zárate. Para entonces esperan que la convocatoria sea mayor y pueda asistir el recaudador Santiago Montoya, que se había comprometido a ir, pero, al final, decidió no concurrir luego de una sugerencia de Scioli.

En rigor, en Casa de Gobierno y en la presidencia del Senado que comanda Alberto Balestrinicreyeron ver detrás de la convocatoria la larga mano de Florencio Randazzo. A veces, las sospechas tienen justificativos. El recelo, entonces, se explica por la interna silenciosa, pero hiperactiva del PJ bonaerense.

Al final, sin embargo, la cumbre se centró exclusivamente en la crisis del campo y en la urgencia de los alcaldes y legisladores de ponerse en línea con la Casa Rosada y con Scioli -en teoría debería ser lo mismo, aunque no lo es- en medio del conflicto agropecuario.

Por lo pronto, entre hoy y mañana, Scioli, junto con su jefe de Gabinete, Alberto Pérez, recibirá en la gobernación a los intendentes del interior. Hoy pasarán los de la Segunda y la Séptima sección electoral; mañana los de la Cuarta, Quinta y Sexta.

Si tiene suerte, Scioli podrá escuchar de boca de los alcaldes las diferentes posturas en referencia al tema rural. Algunos cuestionan los modos del gobierno; otros se muestran más alineados. Todos, sin embargo, están dominados por el pánico ante un agravamiento del conflicto.

Más allá de eso, el Grupo Gesell emitió un documento de respaldo a Cristina de Kirchner, pero sin mostrarse excesivamente duro con los productores.
«Los reclamos de los distintos sectores que componen la actividad productiva de nuestra argentina pueden ser legítimos, pero el gobierno nacional debe velar para que sean justos», dicen en un párrafo ambiguo.

Asimismo, agregan que «manifestamos con toda claridad al pueblo de Buenos Aires que los representantes del FPV-PJ hemos sido elegidos para gobernar para el conjunto del pueblo de nuestra provincia».

Y plantean que «en un país que crece es importante que, con equilibrio de las pujas sectoriales, crezcan todos los sectores que generan riquezas en nuestro suelo. Estamos de acuerdo que el campo siga creciendo y que sus propietarios y quienes lo trabajan sigan ganando dinero», redondean en un perfecto gris.

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