El kirchnerismo iniciará una etapa en la Cámara de Diputados donde comenzará a dar más prioridad al debate de proyectos propios de los legisladores, que durante los tres primeros años del gobierno de Néstor Kirchner se abocaron casi con exclusividad a los temas que les pide el gobierno. Obviamente, no serán las únicas cuestiones para debatir ya que esperan, por ejemplo, el pronto ingreso de la ley de fomento a la prospección y exploración petrolífera.
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En ese marco comenzaron a aparecer en escena proyectos que hasta hace poco tiempo parecían de tratamiento imposible, como el que impulsó Juliana Marino, del Frente para la Victoria, por el que las mujeres podrán realizarse ligaduras de trompa y los hombres vasectomía en hospitales públicos -algo que hasta ahora sólo es posible en algunas provincias-, sin autorización judicial y en forma gratuita.
No frenó esta idea ni la oposición histórica de la Iglesia a esta y otras medidas anticonceptivas y en una semana estaría ya votada.
Pero ese caso es sólo una muestra. Otra ultrakirchnerista, Diana Conti, está llevando adelante una serie de reuniones -que inclusive no convencieron del todo al oficialismo- para sancionar una ley contra el espionaje informático, producto de las denuncias por la violación de mails a periodistas. Y hasta el presidente del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, levantó una idea que fue de Saúl Ubaldini, para establecer la corresponsabilidad gremial en el pago de aportes previsionales para el sector agropecuario y las explotaciones estacionales. Se quiere comprometer a la AFIP y a los gremios para designar empresas que serán agentes de retención de esos aportes y evitar así la pérdida de esas retenciones en el caso de quiebras simuladas.
Pymes
Ese nuevo aire de independencia que parece correr por los pasillos del Congreso se extiende también a otras cuestiones. Hace un mes senadores del Frente para la Victoria confirmaron que el gobierno pidió el congelamiento del tratamiento de la ley que promueve la capitalizaciónen pymes, a través de eximirlas del pago de Ganancias durante dos años por los montos que utilicen en la compra de bienes de capital.
El gobierno, después de decidir la suba de hasta 19% en las jubilaciones, hizo números y decidió darle la razón a la AFIP: el costo fiscal de esa promoción a pymes no sólo superaba las previsiones originales, sino que podría extenderse al acogerse a ese beneficio empresas más grandes. Los senadores, entonces, acataron inmediatamente la orden.
Pero el oficialismo en Diputados no se olvidó de los esfuerzos que tuvo que hacer para votar esa ley y la lucha que tuvo que mantener con la oposición que exigía cambios. De hecho, ese proyecto salió votado en Diputados en una versión totalmente distinta de la que Roberto Lavagna había enviado en su momento. Esa bronca de la Cámara baja se exteriorizará la próxima semana con algún pedido de explicaciones de cámara a cámara.
Hay otros proyectos en danza sobre los que nada cambiará. El miércoles pasado, el Senado votó una ley de fomento a las cooperativas con modificaciones que les permite incluso financiar préstamos y hasta abrir sucursales con una operatoria similar a los bancos. Otra vez desde la Casa Rosada se puso el ojo en la cuestión: «La ley que busca el gobierno es para favorecer la creación de pequeñas cooperativas, esto sólo aumenta el negocio de las que están», dijeron. Esta vez, entonces, será Diputados quien acate: se le dará giro al proyecto a la Comisión de Pymes y allí será moldeado nuevamente a medida.
La oposición cree que en esta etapa tendrá algún margen de maniobra superior.
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