Alejado del Departamento deEstado desde hace más de dos décadas, Henry Kissinger aplica hoy sutalento para negociar en el mundo empresario. Invitado por una feria, quientuviera a su cargo las relaciones exteriores de Richard Nixon, fuellamado por el holding italiano Impregilo para lograr que el sectorpúblico se avenga a pagar lo que reclaman por la monumental represa binacional,a pesar de que el «Dr K.», como se lo llamaba en sus días en la CasaBlanca, niegue ser el representante de una de las partes en conflicto. Tambiénnegó haber hablado con Fernando de la Rúa del tema.
Con más aire de «zeide» (abuelojudío) que de estadista, Kissinger -en diálogo con periodistas-habló dela globalización, del conflicto en Medio Oriente y de los cambios introducidospor el Presidente en su gabinete. Veamos.
Periodista: ¿Cómo ve lacrisis argentina? ¿Tuvo oportunidad de hablar hoy con el Presidente de loscambios en el gabinete y la renuncia del vicepresidente?
Henry Kissinger: Como yo lo veo, se trata de una crisis constitucional,no institucional. Los cambios, sin entrar en cuestiones de personalidades de lagente involucrada, serán positivos porque son para lograr una mayor adaptacióndel país al entorno de negocios y para acelerar las reformas.
P.: ¿Cómo afectarán estoscambios a la confianza de los inversores respecto del país?
H.K.: Tal como lo veo yo, uno de los objetivos de los cambiosintroducidos es hacer más previsibles y simples los marcos regulatorios de lasprivatizaciones. Esta mayor predictibilidad hará más atractiva a la Argentina,porque todos saben que es uno de los países más ricos de la Tierra y supoblación una de las más educadas y productivas. En cuanto se remuevan losobstáculos internos, los inversores llegarán.
P.: ¿Quiere decir quequienes fueron apartados del gobierno eran un obstáculo para el crecimiento yla llegada de inversiones?
H.K.: Se imaginará que no sigo detalladamente loscomportamientos individuales de miembros del gabinete. Mi impresión es que elcambio se hace para acelerar las reformas, pero es Fernando de la Rúa quiendebe explicar por qué esos cambios eran necesarios.
Medio Oriente
P.: Usted tuvo en sumomento un rol crucial en negociaciones por la paz en Medio Oriente. ¿Cómo vela situación hoy y cuál es su pronóstico sobre el resultado de la actualcrisis?
H.K.: Mire; en mi país hay un chiste: un granjero llega a unlugar y le pregunta a otro cómo llegar al pueblo «Tal». El otro reflexiona, lomira y le dice: «Si yo quisiera llegar allí, éste sería el último lugar desdedonde partiría...» Esto pinta un poco cómo está hoy esa situación: parece queno puede partirse hacia la paz desde la actual crisis. Sin embargo, soymoderadamente optimista; creo que nuevas negociaciones llevarán a un acuerdo,pero también espero que los mediadores que están en Medio Oriente seanpacientes. Que no piensen tanto en un alto el fuego con el diario de mañana enmente, sino en un acuerdo final. Quiero que quede claro: es muy urgente ponerfreno a la actual violencia y después reflexionar para seguir con el proceso depaz. Después de haber dicho esto, espero también que me den asilo político aquíen caso de que no me dejen volver a Estados Unidos... (risas).
P.: ¿Qué opinión lemerece la globalización?
H.K.: Es, sin dudas, el mayor instrumento jamás creado paramejorar la vida de la gente, más que cualquier otro en el pasado. Pero laeconomía es global y la política sigue siendo nacional; los problemaseconómicos se resuelven a escala global, los políticos a escala local. Yresulta que los que se ocupan de la economía no siempre tienen en cuenta lodoméstico, y quienes hacen la política pierden de vista lo global. Ese es elgran problema de la globalización, no obstante lo cual soy un fuerte defensorde la globalización. P.: ¿Usted vino a la Argentina también a mediar en elconflicto entre los empresarios que construyeron Yacyretá y el gobierno?
H.K.: Mi rol no es representar al consorcio, sino actuar comomediador entre ellos y el gobierno argentino. Antes de que yo ejerza ese rol,ambas partes deben acordar cuál será el rango de la mediación y sólo despuésestaré encantado de mediar. No tuve contactos con el gobierno sobre losustancial del conflicto; cuando se defina la mediación, buscaré una solucióncompatible con el crecimiento de la Argentina y la recuperación de su economía.Pero repito: no represento a un grupo para sacarle dinero a la Argentina; nosoy parte de la negociación.
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