La Argentina refuerza control en posibles blancos de atentados
El gobierno argentino amplió el estado de alerta máximo en todo el territorio a raíz de las consecuencias del ataque terrorista a los EE.UU. del martes pasado. El país vivió ya esa zozobra dos veces en la última década, y las medidas intentan proteger a ciudadanos y bienes de eventuales actos de violencia terrorista. La mirada de los pesquisas de los hechos del martes pasado, además, sigue puesta en la triple frontera entre la Argentina, Paraguay y Brasil. Buscan, por caso, a una ciudadana egipcia que estuvo ya detenida hace dos años en la región y que podría tener conocimiento o relación con los presuntos responsables del ataque a las Torres Gemelas y al Pentágono.
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Como dispositivo de prevención se dispuso la prohibición de abordar los aviones con utensilios cortantes, cualquiera que sea el largo de su hoja, y el control sistemático de los documentos de identidad antes de abordar el vuelo. Algunas empresas incorporaron agentes de seguridad especialmente entrenados para casos de atentados.
En los Tribunales porteños también se dispondrá de un dispositivo adicional de seguridad, según admitió ayer a este diario el viceministro de Justicia, Melchor Cruchaga. Algunas de las medidas tienen que ver con acentuar el control de las personas que ingresan a los edificios de Justicia y en la zona donde éstos funcionan.
• Instrucciones
También se instruirá al personal judicial para actuar en casos de amenazas de bomba y se mencionó que la intención es «designar a uno o dos líderes» por juzgados para que éstos actúen en casos de amenazas anónimas como las ocurridas el pasado jueves.
El secretario de Seguridad Interior, Enrique Mathov, consideró como «correctas» las medidas de seguridad adoptadas tras el ataque terrorista a Washington y Nueva York y sostuvo que «no hay ningún indicio de que Sudamérica pueda ser objeto de un atentado terrorista». Mathov resaltó también que el 27 próximo se volverá a reunir el Consejo de Seguridad Interior, pero que esta vez lo hará en Misiones, provincia que integra la zona conocida como la Triple Frontera con Paraguay y Brasil y sindicada como posible refugio de terroristas fundamentalistas (ver nota vinculada).
Mathov y el jefe de la Policía Federal, Rubén Santos, supervisaron el sábado último las medidas de seguridad dispuestas para templos y mezquitas. Al respecto, Santos dijo que los dispositivos puestos en práctica tienden a reforzar la vigilancia en sitios que pueden ser «blancos» de atentados pero aclaró que «de ninguna manera» implican descuidar la seguridad del resto de la población.



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