La expulsión de Fernando de la Rúa de la UCR, con la excusa de haber abandonado los postulados de la Alianza al asumir su gestión, en diciembre del '99, mantiene sobre ascuas al radicalismo. «No hay ningún motivo para expulsar a De la Rúa del partido. Creo que hay problemas más importantes a los que prestar atención», contestó cortante José Gabriel Dumón, el último ministro de Trabajo del ex presidente, que confesó «no ser del palo» de De la Rúa. Tampoco es lo que piensa el titular de la bancada de diputados radicales, el catamarqueño Horacio Pernasetti, que consideró que «De la Rúa no es el único responsable» por el fracaso de su gestión y agregó que en todo caso el radicalismo debe hacer una «autocrítica».
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Otro bonaerense, en este caso Leopoldo Moreau -parte de la tríada interna completada por Federico Storani y Juan Manuel Casella-, confirmó ayer que él es parte de un sector del radicalismo, en su mayor parte de la provincia de Buenos Aires, que impulsa la expulsión de De la Rúa del partido, argumentando que «traicionó» el programa de la Alianza que lo llevó al poder desde el 10 de diciembre de 1999 hasta que renunció, el 20 de diciembre último.
«Es un desatino», señaló Dumón de entrada, al ser consultado por este diario. Y afirmó que «también Moreau y sus amigos fueron parte del gobierno y han votado leyes». Filoso, replicó que «quien ha conducido un partido e integrado bancadas no puede eludir responsabilidades». Aludió, sin mencionarlos, a que Casella fue embajador en Montevideo -en diciembre le pidió a De la Rúa quedarse en Uruguay por los meses de verano, cuando José María García Arecha ya tenía aprobación del Senado para reemplazarlo-, «Fredi» Storani fue ministro del Interior por más de un año y Moreau integró la bancada del Senado de la UCR. Y Storani se va del gobierno no por la llegada de Domingo Cavallo al Ministerio de Economía sino por la de Ricardo López Murphy, en marzo de 2000. Dumón recordó que él se opuso a la Ley de Convertibilidad cuando ésta fue tratada en el Congreso. «Yo no he sido partidario de la convertibilidad, pero creo que la salida de ella se ha hecho en el peor momento», apuntó, contrariando la postura sostenida, entre otros, por Raúl Alfonsín.
No fue el único. «No conozco los motivos por los que se quiere echar a De la Rúa, pero la UCR tiene que hacer una autocrítica. La solución para esta crisis no pasa por las expulsiones de nadie», opinó Pernasetti al ser consultado. El jefe del bloque de diputados radicales sostuvo que los principales referentes partidarios «deben reunirse», porque «el partido es responsable de las cosas que se han hecho y no se puede hacer el desentendido», disparó. La autocrítica que exige Pernasetti fue mencionada ya por el gobernador chaqueño y presidente del partido a nivel nacional, Angel Rozas, quien recientemente en la Casa de Gobierno, y antes de reunirse con Eduardo Duhalde, mencionó que «la UCR debe pedirle perdón al pueblo».
• Testimonio
«Efectivamente, hay quienes impulsamos que el Tribunal de Conducta considere la expulsión de De la Rúa», confirmó Moreau y agregó que «la política tiene que dar testimonio de que traicionar un programa de gobierno y la palabra empeñada en una campaña electoral no puede quedar en la impunidad».
El diputado, de extracción bonaerense, destacó que, «más allá del fracaso de su gestión, que es lo que no estaría en juzgamiento, está muy claro que De la Rúa no tiene el recato de mantenerse en silencio y habla de una conspiración». Le molestó a Moreau que se adjudicara a su grupo interno, más Alfonsín, haber protagonizado un «golpe bonaerense», en alianza con el peronismo de Duhalde.
De ese modo el ahora diputado dijo responder las afirmaciones puestas en boca del ex presidente en las que se habla de una «conspiración», tanto para hacerlo salir del gobierno como para echarlo de su partido. En ese sentido, Moreau acusó al propio De la Rúa de «encabezar él mismo junto con (el empresario Fernando) de Santibañes y con el grupo Sushi una conspiración para desalojar a la Alianza del poder y a los partidos que la componían». «De ese modo abrió el camino a la traición del mandato popular y llevó adelante una política que no sólo fue la continua-ción de la política del menemismo sino que pretendía coronarla en favor de grupos concentrados de la economía», sentenció Moreau. El diputado fue más a fondo aún y aseguró que la conducta de De la Rúa «debe ser juzgada no sólo por sus desaciertos en materia de política económica, sino también por sus desaciertos institucionales, entre los que hay que computar el escándalo del Senado», en alusión al tratamiento de la reforma laboral, «y la declaración del estado de sitio, que derivó en 28 muertes». Según afirmó Moreau, el trámite para expulsar a De la Rúa del partido -que el ex mandatario presidió entre 1997 y 1999- ya se inició y es «firmemente impulsado» por Storani y por el ex diputado nacional alfonsinista Jesús Rodríguez. «Se inició el trámite.Varios convencionales de la provincia de Buenos Aires elevaron la nota a la Mesa de la Convención que preside (el gobernador entrerriano Sergio) Montiel para que convoque al Tribunal de Conducta», destacó.
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