La fisura Kirchner-Lavagna envuelta ayer en desmentidas
El vocero de Roberto Lavagna debió ayer desmentir versiones que circularon dentro y fuera del gobierno sobre la renuncia del ministro de Economía. "Si un día decide irse del cargo, ustedes serán los primeros en enterarse", argumentó ante los periodistas, provocando más dudas. Y aunque Lavagna no vaya a alejarse del cargo, sí es cierto que su vínculo con el presidente Néstor Kirchner se resintió fuerte durante esta negociación entre la Argentina y el FMI. En primer lugar, el Presidente lo desautorizó en varios compromisos asumidos, como el caso de la renegociación con las privatizadas y la compensación a bancos. También es la opuesta la opinión del ministro sobre el pago al Fondo, ya que hubiera efectuado un desembolso parcial. Algo simbólico. Por último, para Kirchner el FMI endurece la posición, pero no "ayuda con fondos", hecho que diferencia la situación argentina de la de países como Brasil o Turquía. Algo que tampoco compartiría el ministro.
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• La versión continuó con episodios de ayer por la mañana. Una visita del ministro al despacho de Kirchner y una negativa del Presidente a atenderlo. «Lo derivó a Alberto Fernández y eso indignó a Lavagna, que presentó allí su renuncia.» Un detalle de esta historia que se difundía ayer desde el gobierno y el Congreso: cuando Lavagna quiso ver a Kirchner, éste estaba encerrado con el presidente del Banco Central. Sin embargo este tramo no coincide con lo sucedido ya que Alfonso Prat-Gay visitó ayer al Presidente pero después de que Lavagna estuvo en la Casa Rosada. El error no es trivial: pretendió recoger una interpretación que ganó a algunos miembros del gobierno y es que Kirchner ha decidido multiplicar sus fuentes de información y comprensión de la negociación con el Fondo y que hoy sería más decisiva en su conducta la palabra de Prat-Gay que la de Lavagna. En Economía, donde se mantiene una enemistad automática con el Central, cualquiera sea su titular, existe predisposición a creer en esta idea.
• La renuncia no se concretó -sigue la historia- porque Kirchner se comunicó con Eduardo Duhalde y éste intervino en favor de su ex ministro. No importa si es cierto o no este episodio: lo curioso es que Duhalde teme desde hace semanas que, en el trámite de la negociación con el Fondo, aparecieran grietas entre Kirchner y Lavagna que desautorizaran al economista y lo pusieran al borde del gobierno. Ahora ese temor parece profético o, sencillamente, estaba muy bien informado.
• El Presidente es el titular de la negociación y tensó la cuerda «por razones tácticas, no estratégicas». En otras palabras, no está dispuesto a hacer de la ruptura con el Fondo ni una bandera ni un objetivo estratégico. A esta imagen quiere abonar la versión de que ayer fue el propio Kirchner quien se negó a utilizar la cadena nacional para anunciar con bombos y platillos la decisión de entrar en default con el Fondo.
• La razón más importante por la cual el Presidente resolvió no pagar, inclusive contra la opinión de su ministro, es la creencia de que no se puede comparar el caso argentino con ningún otro (en referencia a Brasil o Turquía). A diferencia de esos países, sostiene Kirchner, a la Argentina «no la ayudan con fondos frescos y esto es tan inédito como el default». Desde esta perspectiva, el país es un caso inaugural en el sentido de que el Fondo está endureciendo su posición con un Estado que sobrecumplió las metas negociadas y cuya economía es la que más crece en la región.
• Otro motivo relevante de la decisión, según explicó Kirchner ayer a dos íntimos, es que «si no pagamos no existen perjuicios inmediatos, sobre todo porque la negociación seguirá y finalmente llegaremos a un entendimiento. No hago otra cosa que lo que me dijo Bush cuando me recomendó negociar duro con el Fondo».




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