La izquierda contra Policía Bonaerense
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El reciente acto en que se anunció la conversión de la ESMA en un Museo de la Memoria” supuso una reivindicación para quienes atentaron con violencia contra la democracia en los años ’70.
Sin refregar en el rostro que el lunes pasado -4 días después del apresurado prejuzgamiento presidencial-se detuvo a un subcomisario de la Policía Federal, no de la Bonaerense, presuntamente vinculado a la banda ya identificada que asesinó al joven Axel, veamos qué surge de la terminología de este Bonasso: «LIQUIDAR», como palabra, tiene similar intención a «ANIQUILAR», término nefasto incluido en 1975 en el decreto que rubricó la ex presidenta María Estela Martínez de Perón para poner en marcha el feroz y sangriento terrorismo de Estado contra los subversivos, equiparando así -con mucho mayor poder desde la represión, lo cual la hace más culpable-las barbaries. Se vio una vez más que los extremos, en definitiva, se unen. Por eso carece de sentido histórico, reivindicatorio y de utilidad remover el pasado con museos al rencor de una parte como será la ex ESMA. Volverán, además, a las cárceles ex militares que reprimieron con alevosía, pero ¿deben permanecer libres Vaca Narvaja, Firmenich o Gorriarán Merlo cuando este último sólo atinó a referir sobre el asesinato de la hija de 3 años en brazos de su padre, un militar simple el capitán Viola en Tucumán por el ERP, que «fue un error». Pero ¿era simple un «error» cuando a jóvenes inexpertos, para «atarlos» por complicidad a «la organización» para usarlos como carne de cañón les exigían, los Gorriarán Merlo, Firmenich, Mario Santucho y tantos otros jefes adultos, la « prueba de sangre» que habitualmente consistía en traer un arma arrebatada a un uniformado -militar o policía-debiendo ser asesinado al sustraérsela en aquellos años '70 que hoy se están actualizando?
La venta privada de los 170.000 metros cuadrados de la ESMA, dada su excepcional ubicación, más los millones que costará el trasladar liceos y organismos que ahora funcionan allí y la futura remodelación para ser un «museo al rencor», costará al erario tal cantidad de fondos que cubrirían la casi totalidad de los 800 millones de pesos que el gobernador Felipe Solá pidió para más policías y dar seguridad a un territorio que agrupa por sí solo 40% de la población de todo el país. Por eso, ¿redimir las muertes de los '70, de un solo lado aunque las hubo en ambos, vale más que proteger la vida de los jóvenes y ciudadanos en general de este siglo XXI, donde el joven Axel de 23 años es sólo un símbolo?




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