La metamorfosis del ex menemista Cornide

Política

«¡Dejate ganar, no seas boludo! ¿Qué te importa perder: no ves que él no lo tolera?» El pedido, casi una súplica, era de uno de los doblistas que se enfrentaban a Carlos Menem y Alberto Kohan. El emisor de la súplica era Osvaldo Cornide, eterno presidente de la CAME ( ahora Confederación Argentina de la Mediana Empresa; en otros tiempos no lejanos Coordinadora de Actividades Mercantiles Empresarias).

  • Cambio

  • Los años no sólo le cambiaron el nombre a la entidad: también las ideas a su titular. Cornide pasó de habitual compañero de juegos de Menem y de Eduardo Bauzá a emisor de solicitadas y comunicados hipercríticos de «los noventa» y ferviente soporte de este gobierno y sus políticas.

    También parecen lejanos, entonces, los días en que se exhibía sin tapujos ni pudores con el rebelde coronel Mohammed Alí Seineldín: todavía se los recuerda saliendo, tomados de la mano, de la Iglesia Castrense (sobre la avenida Cabildo), tras una misa de recordación de las víctimas de la subversión. Por entonces a Cornide parecían preocuparlo más «los setenta» que «los noventa»... Nadie ignora su carrera, tampoco sus actuales aliados, Carlos Kunkel o el propio Néstor Kirchner. Para ellos debe ser un doble placer leer comunicados firmados por Cornide contra aquellos que objetan las cifras del INDEK, cuando dice, suelto de cuerpo: «Son los mismos que destruyeron el aparto productivo en la década del noventa».

    Ayer este dirigente empresarial volvió a hacer pública su fe kirchnerista y su vocación por los controles de precios (algo que no se le conocía en el pasado reciente), al afirmar que «la realidad es que en la Argentina hay precios que han bajado, otros que han subido y otros que se han mantenido estables.

  • Manejable

    Entonces, podemos hablar de que existe una inflación controlada. La situación de suba de precios es absolutamente manejable: lo ha demostrado el gobierno con los acuerdos que firmó con distintos sectores». Su identificación llegó al punto de afirmar -casi desde el más puro socialismo marxista- que «el Estado no puede ser indiferente ante una economía tan concentrada como la argentina».

    Agregó que «los pronósticos alarmistas sobre el crecimiento de la inflación tienen que ver con intereses electorales y económicos. Este tema de la inflación se agita junto al desarrollo de la campaña electoral por parte de sectores que quieren enfriar la economía porque dicen que el país crece en forma desmedida. Y también están aquellos que tienen bonos de la deuda en su poder, que se indexan con el nivel de costo de vida, y que presionan porque con una inflación más alta tienen mayor ganancia». Ni Cristina de Kirchner lo habría expresado con tal claridad meridiana.

    ¿Habrá expuesto esas mismas ideas el día del cumpleaños 66° de Menem, que el riojano -como todos los años-festejó en Anillaco con medio millar de invitados? Cornide compartió la «mesa chica» con el entonces presidente de la Nación, su hija Zulemita, su hermano Eduardo, Emir Yoma, Armando Gostanian, el gobernador Angel Maza, Germán Kammerath, el médico personal del ex presidente, Alejandro Tfeli, Víctor Alderete y el peluquero Tony Cuozzo. Para la ocasión se carnearon tres vaquillonas, como símbolo de la aspiración de todos los presentes: un tercer mandato para Menem. Este ex presidente no lo recuerda bien. Tampoco, alguien que lo conoció de naranjo: Rogelio Frigerio.
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