La radical Elisa Carrió y los socialistas que secundan a Alfredo Bravo largaron anoche la campaña de 2001, al presentar la versión rebelde de la Alianza. Este virtual frente electoral de centroizquierda cristaliza las diferencias de sus caciques con el oficialismo, a partir de la sanción del impuestazo, la reforma laboral y el ascenso de militares « carapintada», y abre una puerta de emergencia para Alicia Castro y otros rebeldes del Frepaso.
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Junto al peronista disidente Juan Domingo Zacarías, el ex gobernador de Río Negro Osvaldo Alvarez Guerrero (UCR) y el ex UIA Manuel Herrera, reunieron a casi 1.300 personas en una sala teatral porteña para criticar duramente a Fernando de la Rúa (casi más que a Carlos Menem), obviar a Carlos Chacho Alvarez en los discursos y reivindicar a Raúl Alfonsín «in absentia». Bravo -afectado al final por una descompensación que lo obligó a atenderse en la clínica Bazterrica-dejó el protagonismo en la Carrió, quien se despachó a gusto con frases ya pronunciadas en canales de cable y aire. « En la Argentina, tenemos un establishment poco inteligente, corrupto y bastardo», impostó la diputada en el speech de cierre del acto. Aprovechó para recordar que « Alfonsín fue un hombre digno que lo enfrentó, en cambio el Presidente que tenemos ahora sirve al establishment», acusó sin nombrar con nombre y apellido a De la Rúa.
La alusión al caudillo de Chascomús desató una ovación entre la platea, compuesta mayoritariamente por militantes del socialismo demo-crático, admiradoras televisivas de la Carrió y varios famosos, entre ellos, el cura Luis Farinello, el sindicalista combativo Víctor De Gennaro, Laura Bonaparte (de Madres de Plaza de Mayo), la monja Marta Pelloni y los diputados Gustavo Cardesa (del Frepaso opositor) y Víctor Fayad, quien llegó sólo en calidad de «amigo» de los organizadores.
El escenario teatral facilitó la presencia de la rama artística, integrada también por frepasistas disconformes como la cantante Susana Rinaldi y la pareja de actores de Patricio Contreras y Leonor Manso, que se mezclaron con los legisladores del PSD Héctor Polino, Jorge Rivas y el reemplazante de Melchor Cruchaga en el recinto, Oscar González (sólo le falta jurar).
Micrófono en mano, la chaqueña se preguntó: «¿Por qué Fernando de Santibañes tiene que estar en el partido radical y nosotros no?», al mismo tiempo que protestó para « que se vayan los traidores». Por supuesto, repasó los « emblemas» de la década pasada. «No basta que estén presos Alderete y Trovato, es preciso que esté preso el presidente del Banco Central», afirmó en plena batalla contra Pedro Pou (y el ex banquero Raúl Moneta).
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