A pesar de los pedidos del oficialismo, la reforma laboral no será tratada en febrero, cuando el Congreso sesione en extraordinarias. Las diferencias con el proyecto de derogación y modificación entre Roberto Lavagna y Carlos Tomada no fueron salvadas todavía. Néstor Kirchner tampoco quiere avanzar hasta no tener el visto bueno del ministro de Economía. Ayer se daba por sentado en el Congreso que, hasta no llegar a un acuerdo, el Ejecutivo no enviará ni siquiera un borrador. En extraordinarias están previstas sólo dos sesiones y la reforma no llegaría a tiempo para ninguna. El gobierno quiere un proyecto con menos olor sindical y que no suba el costo laboral para las empresas, como el que hasta ahora se negocia en Trabajo.
La Cámara de Diputados retomará su actividad el próximo martes con una reunión de la mesa de conducción del bloque justicialista. Una semana después, habrá un plenario de la bancada oficialista, y está previsto que la primera sesión del año se realice la tercera semana de febrero. A partir de ese momento, los diputados deberán definir los temas que incluirán en las dos sesiones extraordinarias o directamente en ordinarias a partir del 1 de marzo. Pero el inicio no será pacífico. Nada avanzará en la Cámara baja hasta que se defina el futuro de la derogación y modificación de la reforma laboral, tema que comenzará a ser tratado en el Senado, pero que complica a todo el Congreso.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ayer se insistió, en fuentes cercanas a la conducción del oficialismo, en que las diferencias entre Roberto Lavagna y Carlos Tomada en relación con la redacción de la ley son todavía demasiado grandes como para enviar un proyecto concreto al Congreso.
Mientras tanto, oficialistas y opositores siguen insistiendo en que no pueden opinar hasta recibir al menos un borrador de las pretensiones del Ejecutivo. El gobierno está dispuesto a derogar la reforma laboral sancionada por Fernando de la Rúa, pero sin avanzar en una modificación del estatus actual tan drástica y que signifique una victoria de las centrales sindicales. Esa idea es la que mueve también a Lavagna para oponerse a lo negociado hasta ahora por Tomada.
•Cambio
Fuera del destino de la reforma laboral, los diputados tienen otro «elefante blanco» en espera, que con seguridad continuará en esa situación durante meses: la coparticipación federal de impuestos, tema pendiente desde diciembre de 1996 y que necesita de un acuerdo previo entre gobernadores para avanzar. Es seguro que los consensos que hasta ahora se han anunciado entre las provincias sufrirán algún cambio antes que el proyecto pueda ser votado en las cámaras.
En comisiones, la mayor actividad comenzará por el análisis del juicio político a Adolfo Vázquez, que será tratado apenas se inicien las sesiones ordinarias. Ricardo Falú, presidente de Juicio Político, quiere apurar este juzgamiento, que podría ser el último que impulse el justicialismo, y conseguir una aprobación del recinto durante el mes de marzo.
Como si estos temas no fueran suficientemente complicados, el Ministerio de Economía sigue insistiendo con la idea de elevar la alícuota de impuestos internos sobre los cigarrillos de 60 a 65% y modificar la base imponible para la aplicación del IVA. Ese tema no cuenta con la menor simpatía de senadores y diputados, aunque Lavagna insista en que necesita la ley cuanto antes para sumar unos $ 1.000 millones a la recaudación de este año.
Otra iniciativa que integraría el conjunto de proyectos para este primer semestre es la reforma de la ley de trasplantes para introducir la figura del «donante presunto». Este proyecto, de Ginés González García, intentó ser aprobado a fines de 2003, pero la resistencia que generó hasta en el mismo bloque oficialista lo hizo fracasar.
Dejá tu comentario