La sorpresa de un ataque
-
Milei volvió a atacar a los periodistas y aseguró que "la motosierra sigue encendida"
-
Se reúne la cúpula de la CGT: afina estrategia contra la reforma laboral y un posible un acto con la Iglesia
¿Qué ha pasado? Los que lo conocen siempre dicen lo mismo: Hadad nunca se enoja o ataca si no hay un problema económico de por medio.
Suele ser así. Nadie allí pensaba que Hadad se hubiera enojado con Menem por la guerra de Irak o por su poca seria afirmación de elevar el cupo femenino de 30% a 50% en listas electivas. La mujer desde ya puede destacarse a la par, o más, que el hombre, pero obligada la vida política por los «cupos» a buscar desesperadamente «mujeres» para llenar listas como sea baja la calidad de los cuerpos legislativos, aunque es verdad que quedan más preservados de corrupción.
Los Vigil obviamente no aceptan -por lo menos en «Canal 9» donde dominan la mitad del mando- el ataque a Menem, y los norteamericanos dueños de «Radio 10» mientras haya dividendos en la emisora no se preocupan quién sea o no atacado.
Hay un enfrentamiento muy duro entre los Vigil y Hadad por lo costoso que resulta mantener a «Canal 9», comprado por un monto muy bajo por Hadad, Fernando Sokolowicz (famoso por prestanombre, pero sin arriesgar capital propio) y «Beto» Vijnovsky (que representaba al empresario Meller). El problema de la adquisición barata fue que hay pocos activos (los edificios siguen siendo de Alejandro Romay, el dueño original) y mucha deuda que asumieron los compradores. Por eso se alejaron rápido Sokolowitz y Meller. Hadad necesitó nuevo socio y transó hasta 50% con Constancio Vigil, que puso 10 millones de dólares de los cuales pocos eran propios y el resto representaba a empresarios argentinos y norteamericanos. Entre los argentinos, Mónica Madanes.
• Exigencia
El problema se habría agudizado ahora por la exigencia de Hadad de que sigan aportando dinero los Vigil o sus representados. Estos se oponen porque además dicen tener ideas contrarias al socio en cuanto a conducir un canal de televisión. Comprensible porque ellos llevaron al éxito y luego vendieron en millones de dólares el «Canal 11» o «Telefé» con el aporte artístico de Gustavo Yankelevich.
«El canal bien llevado tenía programación para pelear el segundo puesto al '13' o 'Telefé' y apenas si le ganamos a 'Canal 2'», dicen del lado de los socios de Hadad. Hay desilusión y más si hay que seguir poniendo plata.
Se dice que Hadad -que ve seguido a Carlos Menem- terminó exigiéndole que presione al Grupo Vigil para que sigan esos aportes. No logró éxito y de allí vendrían los furibundos ataques al candidato el martes pasado como «preaviso». Lo único que atinó a decir Menem fue: «No quiero problemas antes de la elección». Posición lógica para un político en campaña. Pero los Vigil insistían en que ellos no pueden pedir más dinero a sus representados ni poner el propio. Y hasta habrían esgrimido ante Daniel Hadad la clásica derivación entre socios malvenidos: «Compranos nuestra parte, vendemos sin ganancia, sólo queremos recuperar los 10 millones». El problema de Hadad es que al habérsele caído ya doble tanda de socios en poco tiempo necesita recomponer el capital de giro de «Canal 9» y no hay muchas oportunidades ni él dispone de capitales propios.
Una encrucijada que preocupa a Menem porque «Canal 13» le es adverso por ser de «Clarín», «Canal 2» es un conglomerado de críticas desde la izquierda, «Telefé» es de Telefónica, que quiere absoluta neutralidad, y «Canal 9» ahora se le complica.
Además, Menem en la prensa gráfica -pese a ir primero en intención de voto- no logra que algunos medios le sean ni siquiera neutrales y sí tiene fuertes opositores. Sabe que si gana estarán a su favor -un clásico de la prensa prebendaria argentina-, pero su problema es llegar a presidente. Más cuando nada le asegura que se impondrá en primera vuelta.
A todo esto se suma la tentación del duhaldismo de quien se dice «en prensa no reparte sobres, como siempre desde los gobiernos, sino bolsas...».




Dejá tu comentario