20 de marzo 2003 - 00:00

La sorpresa de un ataque

«Canal 9» y «Radio 10» sorprendieron el martes con impensados ataques directos al candidato a presidente Carlos Menem. En ese canal el Grupo Vigil (de editorial Atlántida) y Daniel Hadad comparten el paquete accionario 50% y 50%. A su vez «Radio 10» fue vendida a capitales norteamericanos, conservando Hadad una parte accionaria menor, pero encargado de la conducción por los accionistas mayoritarios.

A la noche y hasta la madrugada de ayer se prolongó la cena aniversario del cumpleaños 66 de Gerardo Sofovich y simultáneamente de su hijo Gustavo (es sabido que tienen fecha de sumar años padre e hijo el 16 de marzo). El festejo se realizó en el que sigue siendo el restorán de mejor comer hoy en Buenos Aires, el de José Luis sobre la avenida Quintana. Fue cerrado esa noche para el evento con unos 70 comensales.

Lo curioso es que en una mesa redonda Sofovich colocó -sólo separados por mujeres- a los dueños del canal donde incluye sus programas, Hadad y Constancio Vigil junto al otro Vigil, el hijo del fallecido Aníbal. Y por si faltara poco a esa mesa tan tensa agregó a Carlos Menem, el atacado.

Hadad, ante esos ataques del día, dijo, esquivando preguntas indiscretas: «No sé si fue así, voy a averiguar». Gente de los medios donde manda Hadad en cambio se preservaba con: «Recibí órdenes de arriba».

• Ingreso

Constancio Vigil entró en el restorán justo detrás de Menem con Aldo Elías (dueño del Hotel Presidente donde tiene sus oficinas operativas y residencia el candidato riojano). Hadad y su esposa ya estaban sentados a la mesa. El ex presidente y su comitiva venían del acto en Costa Salguero donde habían reunido a unas 3.500 personas pagando una entrada para cenar, lo cual no es un dato menor en esta época de actos con activistas llevados en micro y premiados cuando menos con un choripán y una Coca.

¿Qué ha pasado? Los que lo conocen siempre dicen lo mismo: Hadad nunca se enoja o ataca si no hay un problema económico de por medio.

Suele ser así. Nadie allí pensaba que Hadad se hubiera enojado con Menem por la guerra de Irak o por su poca seria afirmación de elevar el cupo femenino de 30% a 50% en listas electivas. La mujer desde ya puede destacarse a la par, o más, que el hombre, pero obligada la vida política por los «cupos» a buscar desesperadamente «mujeres» para llenar listas como sea baja la calidad de los cuerpos legislativos, aunque es verdad que quedan más preservados de corrupción.

Los Vigil obviamente no aceptan -por lo menos en «Canal 9» donde dominan la mitad del mando- el ataque a Menem, y los norteamericanos dueños de «Radio 10» mientras haya dividendos en la emisora no se preocupan quién sea o no atacado.

Hay un enfrentamiento muy duro entre los Vigil y Hadad por lo costoso que resulta mantener a «Canal 9», comprado por un monto muy bajo por Hadad, Fernando Sokolowicz (famoso por prestanombre, pero sin arriesgar capital propio) y «Beto» Vijnovsky (que representaba al empresario Meller). El problema de la adquisición barata fue que hay pocos activos (los edificios siguen siendo de Alejandro Romay, el dueño original) y mucha deuda que asumieron los compradores. Por eso se alejaron rápido Sokolowitz y Meller. Hadad necesitó nuevo socio y transó hasta 50% con Constancio Vigil, que puso 10 millones de dólares de los cuales pocos eran propios y el resto representaba a empresarios argentinos y norteamericanos. Entre los argentinos, Mónica Madanes.

• Exigencia

El problema se habría agudizado ahora por la exigencia de Hadad de que sigan aportando dinero los Vigil o sus representados. Estos se oponen porque además dicen tener ideas contrarias al socio en cuanto a conducir un canal de televisión. Comprensible porque ellos llevaron al éxito y luego vendieron en millones de dólares el «Canal 11» o «Telefé» con el aporte artístico de Gustavo Yankelevich.

«El canal bien llevado tenía programación para pelear el segundo puesto al '13' o 'Telefé' y apenas si le ganamos a 'Canal 2'», dicen del lado de los socios de Hadad. Hay desilusión y más si hay que seguir poniendo plata.

Se dice que Hadad -que ve seguido a Carlos Menem- terminó exigiéndole que presione al Grupo Vigil para que sigan esos aportes. No logró éxito y de allí vendrían los furibundos ataques al candidato el martes pasado como «preaviso». Lo único que atinó a decir Menem fue: «No quiero problemas antes de la elección». Posición lógica para un político en campaña. Pero los Vigil insistían en que ellos no pueden pedir más dinero a sus representados ni poner el propio. Y hasta habrían esgrimido ante Daniel Hadad la clásica derivación entre socios malvenidos: «Compranos nuestra parte, vendemos sin ganancia, sólo queremos recuperar los 10 millones». El problema de Hadad es que al habérsele caído ya doble tanda de socios en poco tiempo necesita recomponer el capital de giro de «Canal 9» y no hay muchas oportunidades ni él dispone de capitales propios.

Una encrucijada que preocupa a Menem porque «Canal 13» le es adverso por ser de «Clarín», «Canal 2» es un conglomerado de críticas desde la izquierda, «Telefé» es de Telefónica, que quiere absoluta neutralidad, y «Canal 9» ahora se le complica.

Además, Menem en la prensa gráfica -pese a ir primero en intención de voto- no logra que algunos medios le sean ni siquiera neutrales y sí tiene fuertes opositores. Sabe que si gana estarán a su favor -un clásico de la prensa prebendaria argentina-, pero su problema es llegar a presidente. Más cuando nada le asegura que se impondrá en primera vuelta.

A todo esto se suma la tentación del duhaldismo de quien se dice «en prensa no reparte sobres, como siempre desde los gobiernos, sino bolsas...».

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