La televisiva política nacional

Política

Todos se empujan a definir candidaturas. Roberto Lavagna, que no prospera en las encuestas, le exigió a Mauricio Macri que vaya a competir a la Capital. Macri sólo habla de Riquelme y el fútbol. Cristina se dio en París el barniz internacional suficiente que va a tratar de aumentar con más viajes, aunque la candidatura de ella aún no esté definida. Carrió sigue en la grilla, pero congelada. Juan Carlos Blumberg se define después del fracaso al comenzar la ingeniería de un acuerdo político al estilo del Pacto de LaMoncloa. Ante esa frustración emprendería por sí mismo la candidatura a gobernador bonaerense.

El toreo, camuflado como gesto de sintonía, llegó de inmediato: tres semanasesperará Roberto Lavagna antes de lanzar un candidato propio para la Jefatura de Gobierno porteño, plazo que concede a Mauricio Macri para que decida si competirá en Capital o en la presidencial.

En criollo, fue un desplante. Atento a las horas de confusión que atraviesa Macri, el ex ministro le envió un mensajero con ese planteo que más que una invitación al diálogo parece una (otra) declaración de guerra. Así, al menos, lo interpretó el empresario.

A oídos de Macri llegó, incluso, el nombre del potencial «elegido» de Lavagna para la Capital: el economista Javier González Fraga, que horas atrás flanqueó junto al diputado Jorge Sarghini al ex ministro en una ronda en el parque industrial de Pilar.

  • Preferido

    Hasta ahora, Sarghini se perfila como el preferido de Lavagna en la grilla de la provincia de Buenos Aires, en detrimento del empresario Francisco de Narváez. Por eso, la foto de Pilar, junto al «Oveja» y a González Fraga exuda aroma a postal electoral. Macri no percibe al ex presidente del Banco Central como una amenaza política pero entrevé la jugada de Lavagna como una provocación. Por eso, insiste: «Con el Viejo -dice sin que ese apodo que usa en la intimidad refleje cariño- no se puede construir nada».

    Como tester del ritmo cardíaco que presentan Macri y Lavagna es ilustrativo sondear el movimiento del ex ministro los operativos laterales que se produjeron en las últimas horas. A saber:

  • Lavagna observa lo que todos ven: que Macri no está especulando sino confundido y que no sabe si repetir en la Capital o lanzarse al duelo presidencial. El temor a otra derrota porteña o el riesgo a que, si no es él, se disperse el macrismo (un sector de peso cuestiona que bendiga a Horacio Rodríguez Larreta) y fracase en el ring electoral, se mezclan con una necesidad más mundana: relojea el panorama nacional con expectativa -sigue atentamente los pases de José Manuel de la Sota- pero pone una alerta sobre el costo, financiero y político, de una campaña nacional.

  • González Fraga no es, interpretan en el PRO, una amenaza política si el candidato porteño fuese Macri pero podría menguar las chances de cualquier otro postulante si Lavagna -que no mide mal en la Capital- se lanza a caminar el distrito porteño para catapultar a un candidato propio. O, incluso, ¿qué ocurriría, incluso, si el ex ministro propone una oferta ajena al presidente de Boca? Son tan tenues las diferencias que perder un puñado de votos en manos de otro postulante opositorpodría ser fatal para Macri.   

  • Sin brújula, Macri mastica bronca ante los intermediarios que le envía el ex ministro que ya no le ofrece siquiera una negociación sino que lo empuja una claudicación: que se corra, sin pelear y sin acuerdo de por medio, de la pelea nacional. En dos ocasiones, Lavagna le marcó el paso al empresario: en dos turnos, se anotó para la presidencial y lo obligó al presidente de Boca a tener que reaccionar tardíamente.   

  • «Mientras estén los radicales cualquier arreglo es imposible», dice Macri cuando lo incomodan sobre el porqué no hay acercamiento con Lavagna. La negativa de Raúl Alfonsín es una excusa a un problema mayor: jamás el ex ministro, ni cuando él deslizó por los diarios la alternativa de un renunciamiento -habló en términos futbolísticos de «ser aguatero»-, le devolvió el guiño y alentó la opción de un acuerdo. Economista, Lavagna hace un cálculo duro: por qué va a «pagar» por los votos que ahora tiene Macri si cuando él baje a la Ciudad esos votos opositores le saldrán «gratis».

  • Rígido e inflexible, el ex ministro extiende esa ecuación a otros socios como la UCR y el peronismo no K. Horas atrás, por caso, habló a «Juanjo» Alvarez que volvió al ruedo.
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