La vice, esa butaca lejana que ya alimenta hipótesis
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III. Todas aquella impresiones suponían un nivel de decisión en manos del candidato oficial pero ahora aparecen relativizadas porque, sobre todo desde la kirchnerización extrema de Scioli, se da por hecho que su vice será casi un lugar reservada para quien diga Cristina. El primero que sonó en el baile de un vice ultra K fue Axel Kicillof, el ministro de Economía, y la foto del funcionario con Scioli recorriendo el puerto de La Plata animó esas especulaciones. Pero todo es volátil y, ahora, entre algunos operadores K se señala a Jorge Capitanich, que no puede reelegir en Chaco, como un posible vice de Scioli.
IV. Lo mismo se asume cerca de Randazzo, respecto a que el vice de una eventual fórmula para enfrentar a Scioli en las PASO sería puesto por la presidente. Asoma, ahí, la lógica Buenos Aires-interior que, de todos modos, parece una variable de otros tiempos y que, de hecho, Cristina no respetó cuando eligió a Boudou, bonaerense como ella. En gobierno cuentan que el ministro de Interior y Transporte jugueteó, en esa frontera donde no queda claro que es broma y qué no lo es, con que su vice podría ser el socialista de Santa Fe Antonio Bonfatti, un gobernador al que Randazzo visita seguido, incluso más que a algunos peronistas.
V. Tanto para Scioli como para Randazzo, pareció destinado el efímero supuesto de que Máximo Kirchner podría ser candidato en la boleta presidencial, una especie de dejar un Kirchner en la línea de sucesión, casi como el emblema de un doble comando. Luego eso se diluyó porque sonó con más fuerza la idea del hijo presidencial compitiendo en Río Gallegos o como primer diputado por la provincia de Buenos Aires, hipótesis que animó un sector K apenas Máximo se presentó en sociedad en septiembre pasado en el acto de La Cámpora.
VI. Respecto a Mauricio Macri hay sonado dos opciones, ambas prematuras. Que en un acuerdo con la UCR derive en que Ernesto Sanz acepte ser su vice, relación que está nutrida por vínculos comunes, o la que anima el macrismo extremo y refiere a que la vice preferida de Macri es Gabriela Michetti, esquema que deleita a Horacio Rodríguez Larreta porque la saca a la dama del PRO de la carrera porteña. Así y todo, en lecturas más finas, el macrismo entiende que la elección que viene será de paridades y que la vice no debería ser alguien que interpele o exprese lo mismo que Macri -el caso de Michetti- sino alguien que aporte otro perfil. Lo mismo dicen los massisstas que descartan no solo una PASO real con José Manuel De la Sota o Adolfo Rodríguez Saá, sino que deslizan que el tigrense debería tener un candidato a vice que sea independiente o venga de la UCR. En algún momento se especuló con el intendente cordobés Ramón Mestre pero luego eso se desinfló.
VII. En Unen también se agitó la variable de fusionar fórmulas en las PASO pensando en una interna grande entre Julio Cobos, Elisa Carrió y Hermes Binner, pero una reforma parece, a esta altura, condenada a naufragar en el Congreso ante el rechazo del oficialismo .Unen, entre otros desvelos, tiene ese: sus candidatos miden individualmente pero no logran juntar, luego, los pedazos y el actual régimen de las PASO deja a los perdedores fuera de todo.



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