Gestionar -y lograr- un préstamo del FMI para luego colocar bonos de deuda en el mercado derivan, inevitablemente, en un incremento de la protesta callejera que, más temprano que tarde, terminará con el presidente huyendo en helicóptero de la Casa Rosada.
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En cambio, aplicar retenciones a las exportaciones agropecuarias y de hidrocarburos, dar créditos a las pymes por medio de bancos públicos y aplicar un impuesto a la «propiedad ociosa» son medidas que asfaltan el camino hacia una «nueva argentina».
Esos destinos, lineales y primarios, se presentan como alternativas, obviamente antagónicas, en el libro «Elige tu propia Argentina», aventura literaria del «Joven K», Nicolás Trotta. Es -o intenta ser- el manual del buen niño kirchnerista.
• Decisión
El procedimiento, copiado de la clásica serie de cuentos infantiles «Elige tu propia aventura», es sencillo: el relato es en primera persona y ubica al lector como el joven protagonista que es designado ministro de un gobierno argentino y, como tal, tiene que decidir qué medidas tomar.
Asesorado por el «Señor Pérez», que actúa como «guía» en los laberintos del poder, el lector -se entiende que un niño o, a lo sumo, un adolescente- debe decidir, por caso, entre pedir un préstamo al FMI o fijar retenciones a las exportaciones agropecuarias.
A lo largo de la historia, deberá decidirse entre «reprimir la protesta social» u otorgar planes sociales, dar crédito a través de bancos públicos o hacerlo vía entidades privadas; disponer «aumento de productos alimenticios» o crear un impuesto a la propiedad ociosa.
Todo, naturalmente, apunta en una dirección: el niño adiestrado en la fe kirchnerista, tomará la senda «correcta» que lo conducirá hasta la página 116 donde lo felicitarán por haber arribado a una «Argentina para todos».
Claro que, para eso, tendrán que actuar como émulos ficticios de Kirchner presidente. Sin embargo, si el niñolector pide un crédito al FMI, renegocia la deuda y/o da créditos a través de los bancos privados, su futuro será oscuro sino mediocre (¿un Duhalde podría interpretarse?), y trágico como el final caótico de Fernando de la Rúa.
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