6 de mayo 2003 - 00:00

Lavagna le intervino la Cancillería a Ruckauf

Roberto Lavagna terminó de enfrentarse con Carlos Ruckauf desatando una pelea entre la Cancillería y el Ministerio de Economía, que hasta ahora se mantenía sólo como un comentario de pasillos, por la disponibilidad de fondos para el traslado de diplomáticos.

A la vieja disputa por la suspensión de ascensos en la Cancillería se le había sumado en los últimos tiempos otra prohibición: la de trasladar diplomáticos entre distintas sedes o repatriarlos cuando finaliza el plazo de sus tareas en el exterior.

Este es uno de los rubros más caros que debe encarar Relaciones Exteriores y por eso se había dispuesto una suspensión. El problema central no fue sólo el traslado entre distintas legaciones -con un alto costo por mudanzas y los pasajes aéreos-sino la vuelta al país de quienes cumplieron el plazo de permanencia en el exterior. Esos fondos deben pagarse a los funcionarios antes de iniciar la mudanza de cargo para hacer frente al traslado personal y de su familia. Ante la prohibición de Economía de realizar esos traslados, los funcionarios de la Cancillería habían ideado un esquema para evadir el recorte de fondos, todo a escondidas de Lavagna.

•Otro problema

Por ese sistema los diplomáticos se avenían a cobrar los gastos de traslado en el momento en que llegaban a un nuevo destino y los pasajes eran solventados con fondos de la Cancillería.

Pero esto originó otro problema: se comenzó a sustituir a quienes cumplían su tiempo en el exterior, pero sin dar de baja oficialmente al reemplazado. El resultado fue que oficialmente se multiplicaron cargos en embajadas y consulados al no contar con los pasajes de vuelta.

Finalmente Economía se enteró del nuevo mecanismo, y el propio Lavagna envió una durísima nota a la Cancillería, lo que se tomó en las oficinas de Ruckauf como un acto de intromisión directo, por la que prohibía cualquier traslado de funcionarios si éstos previamente no cobraban los gastos correspondientes. Es decir, como los fondos no están, los traslados de personal se volvieron a prohibir.

El Canciller para contestar comenzó a denunciar dentro de su ministerio una red de inteligencia de
Lavagna que le permitió enterarse de la forma en que se maneja Relaciones Exteriores. Atacó al propio secretario de Lavagna, quién fue funcionario en la Cancillería, y alertó sobre la existencia de empleados que se dedican a mantener informado a Economía sobre lo que considera su particular idea de cómo regularizar la situación del personal diplomático.

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