Libros sí, viaje, no

Política

No viaja Cristina de Kirchner la semana próxima a Santiago de Chile para completar su álbum de fotografías con mandatarios de la región. Se suspendió el programa y la instantánea con la socialista Michelle Bachelet. Limitaciones de campaña, se excusan en Buenos Aires. Pero lo cierto es que la Bachelet ya confiesa -aunque no en público- su indignación con el gobierno kirchnerista, que le niega o retacea el gas comprometido por contrato (hasta en tiempos en que no le falta energía al país). Lo cierto, dicen, es que de 75 acuerdos que tiene Chile con otros países, el único que no se cumple es el de la Argentina. Para colmo, continúan enrojecidos de ira, no les responden las requisitorias ni las quejas, ni siquiera los llamados telefónicos. Inclusive, hasta desdeñando el hecho de que los trasandinos son los terceros compradores de mercaderías argentinas (sin gas, claro).

Si este conflicto parecía adormecido, hay otro en danza: el gobierno chileno impulsa la creación de varias represas, algunas sobre ríos donde todavía pende limitación geográfica (Laguna del Desierto) y sobre los cuales han comenzado a encenderse los motores de la protesta ambientalista. «No nos venden el gas que nos prometieron y, además, nos quieren impedir hacer las presas. Esto no termina bien», se ofende el orgulloso chileno, sea socialista o de derecha.

En ese clima hay que comprender la suspensión del viaje de la primera dama y la fotografía frustrada, a pesar de que hace varios meses Ricardo Lagos aceptó, en honor de la amistad y el cumplimiento de los compromisos, prologar el libro de Cristina de Kirchner que todavía no ha salido a circulación. No estuvo previsor el caballero.

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