Límite a Ganancias motivó estallido en el oficialismo
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Eduardo Arnold
De hecho, Kirchner sostuvo en su provincia la necesidad de elevar esos mínimos para exceptuar del impuesto a los trabajadores de su provincia que, en general, cobran salarios más altos que el resto del país ya sea por zona desfavorable o por estar amparados en convenios como el de los empleados del petróleo.
Fue la misma razón por la que Hugo Moyano se sumó rápido al pedido del duhaldismo y el radicalismo de una suba en el mínimo no imponible: después de las últimas subas salariales muchos de sus camioneros -que superan ampliamente los $ 1.835 mensuales- se dieron cuenta que lo que Moyano les conseguía en los convenios colectivos la AFIP se los sacaba al quedar alcanzados por Ganancias.
Pero ahora, con Kirchner presidente, la cuestión cambió y el gobierno se niega a prorrogar Ganancias y Bienes Personales elevando el mínimo no imponible en ambos. Y Arnold aprovechó ese mandato previo de su legislatura para vengarse públicamente de lo que considera otra hostilidad de Kirchner hacia su persona: él nombra a Patricia Vaca Narvaja en la vicepresidencia primera de la Cámara, «su» cargo hasta hace días», una recién llegada sin experiencia legislativa que pasó a ese cargo de confianza del Presidente.
Desde entonces se desató una guerra entre Río Gallegos y Buenos Aires. Ayer, el diario «El Santacruceño» publicó una extensa Editorial firmada por los diputados de la Legislatura provincial donde se rechaza la actitud tomada por Arnold al haber votado en contra del gobierno. Fue la única noticia que se consignó en la sección política de ese medio.
Como la cuestión es de difícil razonamiento vale aclarar que lo que la Legislatura le cuestiona al rebelde Arnold, con un lenguaje alambicado, es haber obedecido una orden suya.
A ese comunicado siguió ayer, en el mismo medio, otra declaración, en este caso del diputado opositor Omar Hallar, pero no contra Arnold sino en repudio al resto de los diputados nacionales por Santa Cruz que votaron a favor de la ley propuesta por el gobierno: «Traicionan la voluntad popular», dijo y recalcó que «sólo Juan Acuña Kunz (el otro sureño revoltoso) y Arnold respetaron el mandato de la Legislatura provincial y los felicito por defender a las instituciones -dijo-. Traición es no cumplir con el pueblo que nos eligió. Traición es recibir directivas de otro Poder del Estado, en este caso el Ejecutivo, y no defender las instituciones y la República».
• Presión
Pero detrás de toda la pelea sigue la cuestión de fondo: la presión de los sindicatos por modificar el Impuesto a las Ganancias para que no impacte en salarios que hace cuatro años eran medios y ahora se han vuelto básicos en algunos convenios.
Desde el duhaldismo esperan ahora que Moyano cumpla con la amenaza que lanzó públicamente 48 horas antes de la salida de Roberto Lavagna del Ministerio de Economía: «Si no suben el mínimo no imponible saldremos con los muchachos a la calle», dijo entonces. El proyecto se votó en Diputados, mañana será ley en el Senado, pero «los muchachos» siguen sin marchar.
El sindicato petrolero, que tantos dolores de cabeza le produjo a Kirchner en Santa Cruz, por el contrario, siguió con la protesta.
El secretario adjunto del Sindicato de Petroleros Privados, Abel Siufy, repudió ayer a los diputados del Frente para la Victoria que «votaron la continuidad del descuento por Impuesto a las Ganancias a los trabajadores de la actividad». « Nosotros creíamos que todos los diputados de Santa Cruz que asumieron a nivel nacional iban a votar a favor de los trabajadores pero hoy vemos todo lo contrario», dijo Siufy.




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