Línea sindical
Casi un ménage à trois, la conducción de la CGT en la jura de Horacio Rosatti, ayer, como nuevo ministro de Justicia -en reemplazo de Gustavo Béliz-, y de Alberto Iribarne como secretario de Seguridad -en el lugar de Norberto Quantín-. Susana Rueda, Hugo Moyano y José Luis Lingieri no se despegan nunca del gobierno.
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Calor y espera: el Salón Blanco no resistió el aluvión de invitados a la ceremonia de asunción del dúo Rosatti e Iribarne. La temperatura ambiental superó los 30° y se hizo agobiante durante la hora en que se demoró el comienzo del acto.
Silencio de radio: ningún ministro quiso ayer referirse a Gustavo Béliz. Todos prefirieron guardar silencio y dejar que los comentarios los hiciera el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y hasta el propio presidente Kirchner. Iribarne sólo se limitó a decir: «Acá no hay crisis», cuando se le preguntó por el recambio.
Perder el miedo: «La tarea que vengo a cumplir como secretario es mayor seguridad para la ciudadanía, que la gente progresivamente vaya teniendo menos miedo, que se sienta más segura», fueron las primeras palabras de Iribarne al trazar las principales líneas de trabajo.




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