4 de agosto 2008 - 00:00

Llega canciller de Benedicto XVI con duro temario

Benedicto XVI
Benedicto XVI
El ministro de Relaciones Exteriores del Vaticano, el arzobispo Dominique Mambertí, llegará hoy al país y en el gobierno hay expectativas de avanzar en la solución de tres problemas que congelaron la relación con la Santa Sede.

La esperanza de la diplomacia argentina apunta, en primer lugar, a que la visita de Mambertí sirva para destrabarla creación de la nueva diócesis de Tierra del Fuego, proyecto que genera un conflicto delicado en torno a la cuestión de la soberanía sobre las islas Malvinas.

  • Malvinas

  • El Vaticano pidió permiso a la Argentina para crear las diócesis de Esquel y Tierra del Fuego, pero el problema radica en que esta última tiene jurisdicción sobre las Malvinas, y la Santa Sede no quiere incluirlas.

    Debido a la delicadeza del conflicto entre la Argentina e Inglaterra, por la cuestión de la soberanía sobre las islas, el Vaticano no quiere incluirlas en esa jurisdicción por considerarlas un caso especial que atañe a la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.

    La diplomacia argentina no puede aceptar la posición del Vaticano porque considera que eso sería ceder en la reivindicación de la soberanía sobre las islas Malvinas. Si bien el objetivo declarado de Mambertí es participar de la consagración episcopal de monseñor Mariano Montemayor, que tendrá lugar el miércoles en la Catedral metropolitana, el gobierno tiene la esperanza de avanzar en la cuestión del archipiélago.

    Existen otros dos problemas que enfriaron las relaciones entre la Santa Sede y la Argentina, uno de ellos es la designación del reemplazante de Antonio Baseotto en el obispado castrense, nombramiento que debe contar con el consentimiento del gobierno, que se resiste a ello.

  • Embajador

    El otro punto sensible de la relación bilateral es la designación del ex ministro de Justicia Alberto Iribarne como embajador ante el Vaticano, quien congeló la entrega del plácet por su condición de divorciado y conviviente.

    Si bien no se han avizorado soluciones respecto de estas dos cuestiones, la Argentina confía en poder conseguir buenos resultados en un diálogo sobre el problema de Malvinas.
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