12 de enero 2006 - 00:00

Llegó vicecanciller de Bush para nueva política latinoamericana

Jorge Taiana deberá suspender hoy, aunque sea por un momento, su caminata por la «cintura cósmica del Sur» para recibir al vicecanciller de George Bush. Thomas Shannon, subsecretario para Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, llegará a Buenos Aires como escala de una gira regional. Esta visita se produce en un contexto cambiante. Por un lado, el ascenso de Evo Morales en Bolivia -a cuya asunción pretende asistir Shannon-, que abre una incógnita de difícil interpretación para las cancillerías de la región pero especialmente para la de Washington. Por otro, la incertidumbre por el desenlace de la segunda vuelta en Chile, el próximo domingo, entre Michelle Bachelet y Sebastián Piñera. Estos fenómenos parecen inducir la reactivación que viene registrándose en el vínculo del gobierno de Bush con América del Sur: cuatro senadores republicanos, entre ellos uno de máximo nivel, continuaron ayer con sus entrevistas porteñas mientras el secretario del Tesoro, John Snow, se comunicaba por primera vez con Felisa Miceli.

El fracaso de la Cumbre de las Américas y la paralización de las tratativas sobre el ALCA fueron, ya es indudable, dos señales de atención importantes para el gobierno de los Estados Unidos. Sobre todo por la hiperactividad que se detecta en la política exterior china hacia la región en los últimos dos años: es el argumento que tiene Shannon para explicar la presión que ejerció su país en la Cumbre de las Américas para definir una fecha de relanzamiento del ALCA.

Además, el segundo de Condoleezza Rice se ha propuesto cambiar el estilo de trabajo de sus antecesores, Otto Reich y Roger Noriega. No tanto por la agresividad de esos funcionarios sino, sobre todo, por su sedentarismo: ninguno de los dos se dedicó a viajar por Latinoamérica, lo que se convirtió en el signo más evidente del olvido hacia el subcontinente por parte de la gestión de Colin Powell como secretario de Estado (es cierto, distracción determinada por el impacto del atentado contra las Torres Gemelas sobre la administración de Washington). En buena medida, el fracaso de Mar del Plata fue también resultado de la mala política de esos funcionarios, que ahora se quiere enmendar.

Shannon, por otra parte, es un buen conocedor de los países con los que le toca tratar. A lo largo de sus 21 años de carrera diplomática estuvo destinado en Brasil, Venezuela y Guatemala. En el primer país trabó amistad con su colega argentino Martín García Moritán, hermano del actual vicecanciller, Roberto García Moritán. Fue precisamente este último embajador quien hizo el gesto inicial que facilitó este viaje del subsecretario de Estado, a quien visitó hace un mes en Washington. Hoy retomarán el diálogo en el despacho de Taiana.

Shannon, es obvio, tendrá un panorama sobre el clima del gobierno y de parte de la dirigencia local gracias a las charlas que ayer mantuvieron los senadores Mitch McConnell (esposo de la secretaria de Trabajo de Bush), Richard Burr, John Tune y Mel Martínez con funcionarios, senadores y empresarios. Sobre esas conversaciones hay que consignar un detalle que califica el programa organizado por el embajador Gutiérrez: no hubo -o, por lo menos, no se divulgaron- reuniones con representantes de la oposición a Kirchner. Todo un homenaje al gobierno.

• Tono

Conviene repasar la agenda de esos contactos para percibir el tono con que se desarrollará la visita del vicecanciller de Bush para Latinoamérica:

• McConnell y los otros tres senadores se entrevistaron con el ministro del Interior Aníbal Fernández y con los senadores Miguel Pichetto, José Pampuro, Jorge Capitanich y Mario Daniele. Una y otra vez preguntaron por la liquidación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional y sus efectos sobre las reservas y la situación fiscal de la Argentina. Capitanich, quien preside la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara, fue el encargado de dar la versión convencional. La reunión duró dos horas y media, durante las cuales los norteamericanos se interesaron mucho por conocer la estructura tributaria del país. El único que habló en español fue, previsiblemente, Martínez; el único argentino que habló en inglés, Pampuro.

• La otra incógnita obsesiva de estos senadores, que tal vez prefigure una de Shannon, tiene que ver con Venezuela: ¿la aproximación de Kirchner a Hugo Chávez es táctica o estratégica? ¿Tiene componentes ideológicos? Por supuesto los senadores locales intentaron quitarle dramatismo al vínculo bolivariano: «Nos resuelven dos problemas aunque sea circunstancialmente. El de la energía, proveyéndonos el fuel oil, y el financiero, comprándonos los bonos». De nuevo la voz cantante y previsible fue la de Capitanich.

• De Caracas se pasó a La Paz y el cuarteto republicano manifestó incertidumbre antes que otra cosa. Al parecer no alcanzan para los Estados Unidos -y es lógico- declaraciones amigables como las que ayer pronunció Morales al decir que «cualquier diálogo con Washington que ayude a combatir la pobreza y la injusticia social será bienvenido». McConnell y sus acompañantes, esta vez mirando al ex ministro de Defensa Pampuro, vincularon una radicalización del proceso boliviano con los riesgos de la Triple Frontera y la existencia de una «zona liberada» para terroristas en la región. De esta hipótesis se pasó a la curiosidad por los atentados contra la AMIA y la Embajada de Israel: estos senadores buscan ejemplos internacionales que puedan echar luz sobre lo que ocurrió con las Torres Gemelas, aunque las comparaciones sean muy imperfectas. De hecho, hoy se marchan a Chile como parte de su gira pero dejando en el país a un par de asesores para entrevistarse con las autoridades de la DAIA para seguir con esta indagación. Las respuestas que se llevaron los cuatro senadores de sus pares no van más allá de lo conocido y desalentador: «Lo poco que tenemos en claro es que se trató de criminales que estaban fuera del país y que, desde el punto de vista judicial, son casos de casi imposible resolución».

• El ALCA y sus posibilidades fue otro motivo de conversación entre los legisladores y lo será también en la reunión de Taiana con Shannon (a propósito: ¿el subsecretario será recibido también por Kirchner?). Los funcionarios norteamericanos saben mejor que nadie que este año vence la autorización que le dio el Congreso al Ejecutivo para negociar acuerdos de comercio (delegación de facultades conocida como «fast track»). También conocen que las condiciones de esa transferencia de poder son, ab initio, inaceptables para países productores de bienes primarios como la Argentina o Brasil. Hechas estas salvedades, Aníbal Fernández por un lado y Capitanich, Pichetto, Pampuro y Daniele, por otro, repitieron la fórmula con que los instruyó la Cancillería y que hoy escuchará Shannon: «El NAFTA es el segundo mercado para nuestro comercio internacional, después del propio Mercosur. ¿Cómo no nos va a interesar seguir negociando?». Sin embargo Taiana hablará con su invitado de un problema que no se mencionó ayer en el Congreso. Se trata de la apertura de conversaciones individuales con Uruguay que, de concretarse en un acuerdo, terminarían provocando una crisis importante en el Mercosur.

• McConnell, Burr, Tune y Martínez fueron cordiales y obsequiosos en sus conversaciones con gente del oficialismo. En cambio se mostraron más inquisitivos durante el almuerzo que organizó Lino Gutiérrez en el hotel Four Seasons, con representantes de empresas de su país como Monsanto, General Motors, CMS Energy y Wal Mart. Allí demostraron, con más sinceridad que frente a ministros y senadores, lo bien informados que estaban respecto de la situación local. Se explayaron con preocupaciones sobre la inflación y, derivadas de esto, los controles de precios. Sobre todo por la presión sobre los supermercadistas como Wal Mart. Es seguro que Shannon retomará estos desvelos y, además, intentará saldar definitivamente el desencuentro de la Cumbre de las Américas. El tiene con este asunto un entripado personal. El embajador José Octavio Bordón le hizo participar de lo que, en su momento, pareció un acto de campaña: un almuerzo a solas con Cristina Kirchner, en plena carrera electoral, para -supuestamente- hablar de la reunión de Mar del Plata. Después ocurrió lo que ocurrió y nadie le dio explicaciones todavía. Viene a buscarlas en este viaje.

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